El imponente edificio de la Facultad de Administración y Economía de la USACH

En el diseño de esta obra destacan su base circular y forma piramidal, sus muros parcialmente acristalados, las terrazas con áreas verdes en cada nivel y una terraza en altura, desde donde se puede observar todo el campus.

En una superficie de más de 13 mil metros cuadrados se emplaza el nuevo edificio de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), en proceso de precertificación CES. El diseño -hecho por Marsino Arquitectos Asociados- contará con doce pisos de 3,40 metros de altura para privilegiar el espacio y la libertad.

Con la asesoría de Efizity, el edificio ha logrado disminuir la ganancia térmica e incorporar un eficiente sistema de protección solar en la fachada. “No es 100% climatizado, solo hay calefacción en las salas y sistema para aire frío con tecnología inverter en las oficinas y estudio”, comenta Carlos Saldaña, asesor CES de Efizity.

La infraestructura consta de 12 pisos y tres subterráneos, salas de clases, auditorio para cerca de 350 personas, salas de estudio, recintos para profesores, cafeterías y casino. Su diseño incorpora espacios para centros de alumnos y una amplia cafetería central para estudiantes y funcionarios que se proyecta a los jardines exteriores.

La arquitectura del edificio invita a aprovechar los espacios, evitando puertas y cierres, para transitar por pasillos que unen los pisos como abriéndose a la conversación entre los usuarios, porque todo confluye en este proyecto único que busca fomentar la participación de los estudiantes, en todo lo que conlleva la vida universitaria.

Menos ganancia

Otro elemento diferenciador de esta mega obra -que sobresale por su belleza en Estación Central- es el uso de acero reciclado y otros materiales de bajas emisiones, según Saldaña. “Se pensó en el confort de los estudiantes, hubo estudios acústicos en salas y auditorios para lograr el mayor confort posible”, detalla el asesor CES.

 En tanto, las celosías verticales y profundas que adornan rítmicamente la fachada evitan la radiación solar directa. “Como las salas tienen harta ganancia térmica el objetivo fue evitar lo más posible las ganancias solares. Las salas, además, se ventilan mediante las ventanas”, afirma Carlos Saldaña.

Cuatro datos clave

Características pasivas: celosías verticales, cristal doble vidriado hermético.
Sistema de climatización: calefacción con calderas de condensación para salas de clases y oficinas; otros programas sistema de VRV Inverter.
Iluminación: se privilegia la iluminación natural de los espacios y se usa tecnología LED para la iluminación artificial.
Materiales: acero reciclado para la estructura y materiales de bajas emisiones para las terminaciones.
Ahorro de agua: el proyecto considera ahorro de agua tanto para el paisajismo, con vegetación de bajo consumo y riego por goteo; como para los artefactos sanitarios que también son de bajo consumo.

La necesidad de la mejora continua

Por Matías Yachan, ingeniero asociado E3 y asesor CES.

Las certificaciones nacionales son herramientas desarrolladas para visibilizar y masificar la eficiencia energética en Chile. Estas han sido diseñadas según la experiencia mundial, particularmente de países como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, los que llevan algunas décadas de ventaja ya aplicándolas. 

Justamente, la experiencia internacional ha permitido que CES cuente con los más altos estándares, preocupándose y abordando las distintas temáticas que preocupan al mundo de la sustentabilidad. Aunque este mundo muta su vocabulario constantemente, y se van incorporando nuevas variables que lo hacen más robusto, los principios básicos son bastante transversales y permanentes. Basta con considerar que hace 15 años se hablaba de arquitectura bioclimática, hace 10 de eficiencia energética, hace seis de sustentabilidad, hace cuatro de sostenibilidad, por un camino paralelo avanzaba el CO2 equivalente, y hoy se habla de Net Zero, y Reduce tu huella.

Dentro de los espacios habitados, todos estos conceptos apuntan a lo mismo, más o menos amplios, pero el fin sigue siendo el mismo: un uso de la energía más sustentable. Ello, ya sea desde una concepción de beneficio individual, donde una persona quiere beneficiarse de incorporar estos parámetros y, por ende, mejorar su propia calidad del ambiente interior, disminuyendo su facturación a fin de mes, como podría ser el interés en una vivienda. El mismo criterio aplicaría a una oficina, donde se puede buscar el confort de sus usuarios y una facturación reducida. O finalmente, bajo una mirada macro, de Estado o sociedad, donde el beneficio se interrelaciona con otras variables, por ejemplo, salud, y las externalidades negativas impactan en varias áreas. Cabe señalar que esta mirada macro, en los últimos años no sólo pertenece a planificadores sociales, sino que las masas han adoptado principios sociales en sus decisiones particulares, lo cual es un beneficio inmenso.

Independiente de cual sea la motivación, estas certificaciones apuntan a entregar una mejor calidad del ambiente interior (CAI) y disminuir las externalidades negativas. Y en eso, hacen muy bien su trabajo.

Se trata, entonces, de principios bastante estáticos, ya que la calidad del ambiente interior se encuentra asociada a satisfacer las condiciones que afectan a los cinco sentidos, como la visión o la sensación corporal térmica o acústica, y las externalidades negativas se pueden cuantificar, ya sea en dinero, CO2e, u otro, entonces, la barrera que falta por superar para dar el gran salto de traspasar todos estos principios del papel a la realidad y lograr la masificación corresponde a su factibilidad. 

Es aquí donde entra el principio de Certificación Nacional. Ya que la factibilidad y, por ende la masificación, se encuentran relacionadas con las condiciones locales y sociales para su aplicación. Muy distinto es premiar el uso de energías limpias a través de equipos modernos de alta eficiencia presentándose así en el papel, pero aplicarlo a una localidad donde el combustible utilizado es la leña y la realidad local ha tenido constantemente un presupuesto y una operabilidad que no se condice con el alcance del diseño. 

El proyectista es clave para lograr lo anterior, ya que debe tener la capacidad de acercar a la realidad local un diseño que tiene como objetivo cumplir los dos principios básicos: aumentar la CAI y disminuir las externalidades negativas, pero de manera factible. De nada sirve un Chiller con COP de 4.2 instalado en una escuela de Puerto Tranquilo, donde cualquier técnico para mantenerla se encuentra en Coyhaique y el costo de alcanzar confort encendiendo el sistema centralizado es tres veces superior al gasto que incurrían antes en el colegio a través de salamandras con las cuales no alcanzaban confort. El salto puede ser cuántico, y es responsabilidad de las autoridades y las políticas públicas generar TDRs concordantes, y no dejarlo sólo en manos del proyectista.

Bajo esta premisa de Nacional, CES justamente privilegió variables que fuesen aplicables a las distintas realidades locales, pero manteniendo altos estándares internacionales, mezcla compleja, pero factible. La premisa de hace casi 10 años, en los diseños de CES, de diferenciar entre arquitectura – diseño pasivo e instalaciones – sistemas activos, sigue siendo válida; sin embargo, el principio de la mejora continua ya tocó su puerta y el Instituto de la Construcción como entidad administradora de CES supo recoger las inquietudes y ya se encuentra en proceso de actualización.

Nueva plataforma CES estandariza y agiliza el ingreso y revisión de proyectos

El portal que será lanzado en diciembre generará indicadores que permitirán contar con información estadística de parámetros relevantes para la construcción sustentable.

Hace casi dos años, gracias al convenio de colaboración entre los ministerios de Energía y Obras Públicas más el Instituto de la Construcción, en conjunto con CES, tomó forma la idea de mejorar el funcionamiento operativo de la certificación. Así, en marzo de este año, la administración comenzó a trabajar en su nueva plataforma web y en el sitio público para mejorar los procesos y, al mismo tiempo, lograr un lenguaje en común con la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS). 

“La nueva plataforma es más eficiente porque automatiza acciones que hoy se hacen de manera manual. Los asesores podrán inscribir sus proyectos por sí mismos y cuando éstos tengan suficiente avance, podrán ingresar información general y específica para cada requerimiento. Luego, el mismo asesor enviará a revisar estos antecedentes, de modo que el evaluador podrá analizar toda la información de forma estandarizada, para luego emitir sus observaciones”, explica la arquitecto asistente de CES, Romy Lückeheide.

Además, una vez ingresadas las observaciones del evaluador, la nueva plataforma generará informes de revisión con sus comentarios por cada requerimiento y en cada etapa. Junto con esto, el sistema arrojará una cartilla de puntaje, en la que se visualizará en detalle el puntaje optado y el puntaje ganado por categoría y por requerimiento.

De esta manera, cuando el proyecto logre la Precertificación o la Certificación, el equipo de proyecto podrá descargar un reporte final con, al menos, indicadores de porcentajes de reducción de ahorro de agua, emisiones de CO2, energía y residuos. En este aspecto, los indicadores que se rescaten de cada proyecto permitirán contar con información estadística de parámetros relevantes para la construcción sustentable.

“La plataforma está conectada al sitio público, que se modernizó y fue lanzado en septiembre y, ahora, la información que ingrese por proyecto, automáticamente, se vinculará con el sitio público, lo que facilitará la publicación de la información general de los proyectos”, detalla la arquitecto Romy Lückeheide.

Los alcances de esta nueva plataforma, que se lanzará en diciembre próximo, se expondrán en una serie de charlas virtuales que se programarán tras el debut de este sistema, que será más estandarizado y más eficiente.

Usuarios de los edificios más sustentables de Chile describen cómo es su habitabilidad

La iluminación, la calidez de los espacios y la disminución del ruido son las cualidades que más celebran las personas que pasan gran parte del día en un edificio con certificación CES.

Hace una década, en el Club de Leones de Puerto Montt-Angelmó se gestaba la idea de construir una comunidad terapéutica para ayudar a las personas a superar sus adicciones. Como organización de servicio a la comunidad, sus miembros aspiraban a contar con un establecimiento cálido y confortable, que contribuyera a la rehabilitación de los pacientes. Por eso, lograr el financiamiento para un edificio de alta calidad constructiva fue un sueño hecho realidad. 

El proyecto que alberga el edificio -ganador del primer lugar de la categoría Edificio Certificado en los Premios CES 2020- contempla la prevención del consumo de drogas, el control y la inserción en la sociedad. Ante los nobles objetivos del Club de Leones, el Consejo Regional de Desarrollo Urbano aprobó el financiamiento para nominar a la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) como mandante y a la Gobernación Regional como ejecutor técnico. 

“La sustentabilidad es súper importante, porque toda la atención psicoterapéutica que se realiza debe tener las condiciones necesarias, como amplios espacios, accesos adecuados, buenos índices de iluminación natural, una calefacción adecuada y equipos con el mínimo de emisiones para lograr calidad tanto interior como exterior. El edificio cuenta con todas esas características y eso facilita la labor del centro en convenio con la Universidad Austral de Chile que presta la atención clínica”, comentó Alexis Fuentes, presidente de la Corporación Comunidad Terapéutica Drogodependientes del Club de Leones Puerto Montt-Angelmó, tras recibir la noticia del premio.

Igualmente, el rector de la Universidad Austral de Chile, Óscar Galindo, expresó su satisfacción por esta distinción y adelantó que la casa de estudios continuará certificando todos sus proyectos nuevos. “Queremos agradecer muy sinceramente en nombre de la Universidad Austral de Chile, del Club de Leones y de todos quienes han participado en este hermoso proyecto. Creo que es un reconocimiento merecido, no porque nuestra universidad sea parte de esta iniciativa colectiva, sino por el gran trabajo que han hecho los arquitectos, el Club de Leones y la comunidad de Puerto Montt. Todos ellos merecen este reconocimiento y estamos felices de poder gestionar este espacio al servicio de la sociedad”, dijo. 

Trabajo grato

  Un edificio construido hace más de 20 años no puede compararse con los que se levantan actualmente en Chile. Así lo reconoce la Mayor de Carabineros Mylena Álvarez, Comisario de la Tercera Comisaría de Limache, quien valora todas las cualidades que llevaron al edificio en que se desempeña a obtener el segundo lugar de los Premios CES 2020.

“La temperatura podemos adecuarla en cada oficina, la luminosidad es muy grata y el ruido es casi neutro. Damos gracias por las características y el funcionamiento del edificio, porque nos da más más eficiencia en el trabajo y aporta a la concentración que debemos mantener en nuestras labores”, detalla la oficial de Carabineros.

Aprovechar los recursos energéticos y los espacios, pensando en la gran cantidad de horas que los funcionarios pasan en este edificio de Limache -diseñado por MAO Arquitectos- no tiene parangón, según la comisaria. “Estamos orgullosos de estar en un lugar sustentable y se agradece que la institución haya pensado en sus carabineros”, enfatiza la Mayor Mylena Álvarez.

Orgullo rural 

El director de la Escuela Cantino de Vilcún, Rafael Zúñiga, conoce a fondo la ruralidad. Por más de 36 años ha sido parte de ella junto a su esposa y se ha entregado en cuerpo y alma a la educación. El matrimonio supo lo que era trabajar en una infraestructura desgastada, hacer sus clases bajo un árbol y ocupar salas sin puertas ni ventanas, soportando las inclemencias del tiempo en un espacio reducido, con vista a los colihues que adornan el sur de Chile.

  Para estos docentes, el compromiso con sus alumnos siempre fue más grande que las necesidades y, por eso, Rafael Zúñiga, cree que el trabajo sistemático y constante de todos los profesores y los buenos resultados en las pruebas SIMCE, en parte, tuvieron que ver con que el nuevo edificio que alberga a la Escuela Cantino se hiciera realidad. “Nuestros alumnos y apoderados se sienten orgullosos del edificio, cualquier comunidad quisiera recrearse en la belleza de su infraestructura. Creemos que estas cosas dignifican a las comunidades rurales y al pueblo mapuche”, afirma el director del establecimiento más sustentable de la Región de La Araucanía, destacado con el tercer lugar de los Premios CES.

Sustentabilidad y bienestar en edificios educacionales

Por Gonzalo Mut, asesor CES

Sin dudas, la contingencia sanitaria dejará honda huella en nuestras vidas, desde la forma en que nos relacionamos en el día a día, cómo trabajamos, cómo vivimos y en nuestras prioridades. Seguramente la salud será un factor determinante en nuestras decisiones de aquí en más. 

La arquitectura siempre ha sido el reflejo de nuestros estilos de vida, y no será ajena al proceso de transformación abrupto por el que estamos pasando. La sustentabilidad, en el amplio sentido de la palabra, jugará un papel muy importante. Estamos hoy frente a una “Sustentabilidad 2.0”, una mucho más dedicada al bienestar de los ocupantes que en la eficiencia energética, concepto que hasta hoy había sido el foco de atención. Si bien este vuelco hacia el bienestar y la salud se había estado dando de manera sostenida hace ya unos años, la realidad actual ha acelerado esta tendencia permeándose en todos los programas arquitectónicos, sobre todo en aquellos dedicados a las actividades que más se desarrollan en interiores tales como la educación, el trabajo y vivienda.

Hoy en día contamos con numerosas certificaciones, nacionales e internacionales, que abordan los más variados criterios de la sustentabilidad aplicada a los proyectos de arquitectura, desde el ahorro de agua y energía, hasta el bienestar y la salud. En el ámbito internacional encontramos la ya conocida LEED™ o WELL, la cual se centra exclusivamente en el bienestar y salud de los usuarios. 

A nivel local destacamos la Certificación de Vivienda Sustentable o la Certificación de Edificio Sustentable, la cual es aplicable a todo edificio de uso público y aborda los más fundamentales aspectos de la sustentabilidad y con especial foco en la Calidad del Ambiente Interior.

Según un estudio de la Schools for Health: Foundations for Student Success, los alumnos pueden pasar unas 15.000 horas hasta finalizar su enseñanza media. Esto significa que permanecerán en sus edificios educacionales más que en cualquier otro aparte de su vivienda. Estos primeros años son claves en el desarrollo social, cognitivo y emocional de un niño, por lo que exponerlo a un espacio interior deficiente puede tener consecuencias negativas permanentes.  

Por otro lado, crear edificios saludables con espacios interiores saludables, tendrán un impacto positivo en su desarrollo. Los espacios saludables se asocian a la alta productividad, baja de ausentismo y un mayor grado de satisfacción general. Si pensamos en estos beneficios, vemos que son aplicables para cualquier tipo de edificio, sin embargo, pocos tienen la relevancia en el desarrollo de una persona que los educacionales. 

¿Cuáles son las complicaciones en salud que se podrían desprender de un ambiente poco saludable?

  • La exposición a componentes orgánicos volátiles, agentes nocivos que se desprenden de los materiales de terminaciones como pintura, barnices, pegamentos, etc., están asociados a síntomas respiratorios y hasta cáncer.
  • Una mala ventilación puede llevar a elevadas concentraciones de CO2 y producir mareos, dolores de cabeza, aletargamiento y hasta podría desencadenar cuadros de asma.
  • Una iluminación deficiente, tanto natural como artificial, obliga a forzar la vista produciendo cansancio ocular y dolores de cabeza.

Mejorar la calidad del ambiente interior contribuye a un mejor medioambiente general para los estudiantes, mejora el desempeño de profesores y personal de educación y otorga una sensación general de bienestar y salud. Todos estos factores contribuyen a cumplir con el objetivo principal de estos establecimientos, educar.

Todo lo anterior es replicable a casi cualquier edificación y, hoy más que nunca, debemos tomar acción en el resguardo de la salud de quienes habitan nuestros proyectos. Las certificaciones son una excelente herramienta para abordar desde una metodología confiable y técnicamente precisa, todas las estrategias que harán de nuestros edificios lugares saludables y que no representen un riesgo para nuestro bienestar.