CES capacitará a los usuarios de su plataforma de revisión de proyectos

Asesores y evaluadores podrán conocer cómo funciona la nueva plataforma que generará informes en cada etapa.

Una plataforma conectada y moderna está facilitando las tareas de asesores y evaluadores CES. Gracias a la tecnología, ahora es posible encontrar la información de cada proyecto vinculada con el sitio público, en un sistema estandarizado y eficiente.

La arquitecto Romy Lückeheide liderará una serie de charlas virtuales, que permitirán profundizar en los procesos; documentación, en el caso de los asesores; y evaluación, en el caso de los evaluadores. “Podrán aprender cómo se inscribe un proyecto, cómo se revisa y cómo se generan los informes. Todos los documentos que la plataforma genera automáticamente”, explica Romy Lückeheide.

La nueva plataforma genera informes de revisión y cartilla de puntaje. Luego, cuando el proyecto está certificado, se genera un reporte final. El paso a paso completo se revisará en la capacitación que CES está preparando.

Ahora, los asesores podrán inscribir sus proyectos por sí mismos y cuando tengan un suficiente avance, deberán ingresar información general y específica para cada requerimiento. Luego, el mismo asesor enviará a revisar estos antecedentes, de modo que el evaluador podrá analizar toda la información de forma estandarizada, para luego emitir sus observaciones, todo desde la plataforma.

Las capacitaciones comenzarán a realizarse a partir de junio, cuando la plataforma ya se encuentre operativa.

Cómo se construyó el primer hospital con certificación CES de Chile

El Hospital Quillota Petorca es uno de los recintos hospitalarios destacados en la industria de la salud por cumplir con los altos estándares de sustentabilidad que impone la certificación CES. Sacyr va por más.

“Estamos muy orgullosos de obtener esta certificación, que convierte al Hospital Quillota-Petorca en el primer hospital en Chile en obtenerla. Este hito refuerza el compromiso de Sacyr con la sustentabilidad en todas sus obras a lo largo de Chile, donde actualmente estamos construyendo los hospitales de Alto Hospicio (en proceso de certificación con CES) y Villarrica, y próximamente iniciaremos las obras de los hospitales Sótero del Río y Cordillera en Santiago (también incluirán certificación CES en sus desarrollos)”, dice Santiago García Cedrún, gerente general de Sacyr Ingeniería e Infraestructuras Chile.

El Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, que beneficiará a más de 320 mil personas de La Calera, La Cruz, Hijuelas, Nogales, Quillota, Petorca, La Ligua, Cabildo, Zapallar, Papudo, es un edificio moderno, flexible y eficiente energéticamente, que logró la incorporación de importantes estrategias de arquitectura sustentable tanto en el diseño pasivo como en el activo.

En las bases de licitación del Ministerio de Obras Públicas y el Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota se exigió cumplir con la Pre-Certificación CES en el diseño total, donde fue un requisito que el consultor y el especialista en eficiencia energética trabajaran integrados en el desarrollo. Envolvente térmica de alta eficiencia, cristales de doble vidriado hermético con control solar, protecciones solares en ventanas, aprovechamiento de iluminación natural y vistas, así como también techos verdes utilizables, entre otras, resaltan en este proyecto.

En cuanto a las estrategias activas de eficiencia energética incorporadas, se utilizaron equipos y características que permiten ahorrar en la iluminación, así como el desarrollo de una central térmica para climatización con equipos de alta eficiencia, sistemas de ventilación de alto estándar y otras estrategias de reducción de demanda energética. Además, se consideró el uso eficiente del agua mediante artefactos sanitarios y la implementación de sistemas de riego adecuados para estos fines.

Además, el Servicio de Salud Viña del Mar Quillota de Minsal se preocupó de pedir la incorporación de variables orientadas a la gestión eficiente de los residuos mediante la clasificación, reducción, reciclaje y valoración de los desechos, más allá de las exigencias normativas. Por eso, los residuos son separados y catalogados, para ser conducidos a vertederos autorizados y plantas de reciclaje.

Ficha técnica

  • Mandante: Sociedad Constructora: Sacyr Chile S.A.
  • Unidad Técnica: DA MOP Valparaíso – Servicio de Salud Viña del Mar Quillota
  • Arquitecto: Pine Arq & bbats + Tirado
  • Superficie: 7.1813 m2
  • Ubicación: Quillota, Región de Valparaíso
  • Asesor: B Green
  • Entidad Evaluadora: IDIEM
  • Constructora: Sacyr
  • Nivel de certificación alcanzado: Certificación Destacada
  • Puntaje alcanzado: 56,5

Profesionales podrán tomar mejores decisiones con nuevo set de “archivos climáticos”

Gracias al trabajo colaborativo entre Certificación Edificio Sustentable y los ministerios de Energía y Obras Públicas, hoy está disponible la información climática de diversos lugares en los que podría emplazarse un edificio. 

El convenio de colaboración entre Certificación Edificio Sustentable y los ministerios de Energía y Obras Públicas 2019 – 2021, hizo posible llevar adelante una iniciativa que permitirá diseñar las estrategias de eficiencia energética de manera más precisa en la construcción de edificios. “Los archivos climáticos entregan información del clima del lugar donde se va a ubicar un edificio. Si quieres evaluar uno en Arica, Santiago o Punta Arenas, por ejemplo, se deben incorporar en el modelo de simulación las condiciones climáticas necesarias para estimar adecuadamente el consumo de energía”, explica el jefe de CES, Hernán Madrid. 

Y es que no es lo mismo hacer un edificio en Arica que uno en Valparaíso, porque las características climáticas de cada zona son muy distintas. Hasta la fecha se utilizan como información únicamente archivos basados en mediciones históricas de algunas estaciones meteorológicas, en ciudades que habían levantado datos o se utilizaban herramientas de aproximación, lo cuál no representa adecuadamente la realidad climática. 

Ahora, gracias a las mediciones tomadas por estaciones ubicadas en diferentes lugares de Chile, con información climática real y actualizada, fue posible generar archivos que contienen datos tremendamente relevantes para el diseño de edificios. Algunos de ellos son: temperatura, humedad, velocidad del viento y nivel de radiación solar. Además de otras secundarias como nivel de nubosidad o temperatura del suelo. 

“Para generar un archivo climático, las características de la información deben ser robustas, hacerse por año continúo, con mediciones hora a hora y al menos por una década. Por eso, aún no podemos tener archivos climáticos de todos los lugares donde hay estaciones meteorológicas, pero ya hay al menos 21 localidades representativas de ocho zonas climáticas en el país. Hay archivos para comunas como Antofagasta, Arica, Pudahuel, Curicó, Chillán, Concepción, Puerto Montt, Valdivia, Temuco, Osorno, Futaleufú, entre otras”, detalla Hernán Madrid. 

Dada la dificultad de contar con información completa y por 10 años es que se elaboraron dos tipos de archivos, los primeros denominados “completos” en los que se cuenta con 10 o más años de medición y los denominados de “transición” que cuentan con entre 7 a 9 años de medición, y que con el paso del tiempo podremos actualizar.

Gracias a este trabajo colaborativo, la estimación de consumos de energía será más precisa, lo cual será de gran utilidad tanto para los Asesores CES, como para los de la CVS y otros dedicados a mejorar el diseño y la gestión energética de los edificios. 

Los archivos están disponibles en Otros Documentos de la sección Documentos del sitio web de CES.

El 38% de proyectos chilenos certificados por el CBI son de la DA MOP validado con CES

La certificación de estos proyectos por el CBI contribuyó a la segunda emisión de Bonos Verdes Soberanos por el país, y en la primera emisión también estuvo presente la Dirección de Arquitectura del MOP.

El 18 de enero Chile realizó la segunda emisión de bonos verdes soberanos en una operación por un monto aproximado de USD$1.180 millones (euros y dólar), que consideró la cartera de proyectos recientemente certificados por el Climate Bond Initiative (CBI), a los que se le suman el remanente de proyectos certificados en 2019 y 2020 que no fueron incluidos en la primera emisión de bonos verdes.

La cartera de proyectos 2021, por un total de US$369 millones aproximadamente, incluye iniciativas relacionadas con transporte limpio, que aportaron un 56% del total; proyectos de energía renovable en sectores vulnerables (Ministerio de Vivienda) con un 6% del total; y proyectos dependientes del Ministerio de Obras Públicas, entre los que se cuentan iniciativas de Movilidad Sustentable (7%) y Edificios Verdes cuya Unidad Técnica es la Dirección de Arquitectura, que representan un 38% de la cartera y que cuales utilizaron CES como herramienta de validación de reducción de consumos de energía y emisiones.

Esta excelente noticia para Chile tiene muy contentas a las autoridades del Ministerio de Obras Públicas, especialmente de la Dirección de Arquitectura y de la Secretaría de Medio Ambiente y Territorio (SEMAT) y, por supuesto, al Directorio de la Certificación Edificio Sustentable (CES), administrada por el Instituto de la Construcción. “Es una alegría tremenda que hayamos podido colaborar como herramienta de medición en los proyectos de la Dirección de Arquitectura MOP, lo que permitió el aporte de 38% de estos proyectos”, afirmó el jefe de CES, Hernán Madrid.

Los bonos verdes son aquellos donde existe el compromiso del emisor de destinar un monto equivalente a lo recaudado en proyectos con características verdes. El chequeo de esta condición lo hacen entidades externas, las cuales verifican la alineación a los estándares internacionales, así como el beneficio climático de cada uno. En este sentido, los proyectos verdes chilenos recibieron la certificación de la ONG internacional CBI (Climate Bond Initiative).

Desafíos de la certificación

Lograr que CES fuera reconocido como una herramienta válida para cuantificar la reducción de emisiones requirió de un arduo trabajo llevado adelante por el Ministerio de Hacienda, la Dirección de Arquitectura MOP y la Administración de CES, en la que se debió superar un proceso de auditoría llevado a cabo por la agencia francesa Vigeo Eiris para validar las metodologías técnicas incorporadas en la herramienta.

Por ello, la certificación por Climate Bond Initiative y la emisión de bonos verdes soberanos viene a ratificar el enorme trabajo que ha realizado la Dirección de Arquitectura MOP, incorporando la exigencia de Precertificación (diseño) y Certificación (obra) del sistema nacional Certificación Edificio Sustentable (CES) en los términos de referencia de las licitaciones públicas. 

“Este resultado es de gran valor para la Dirección de Arquitectura del MOP, a nivel regional y central, donde hubo un trabajo constante de difusión, supervisión y control permanente de la gestión técnica y administrativa del desarrollo de los proyectos de edificación Pública y la aplicación del proceso de certificación”, afirmó la vicepresidenta del Comité Directivo de CES y jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la Dirección de Arquitectura del MOP, Margarita Cordaro. 

Paralelamente, “se llevó a cabo coordinación con la SEMAT y un destacado trabajo técnico con CES. Gracias a la gestión integrada, realmente constituimos un equipo interdisciplinario de trabajo”, añadió Cordaro.

¿El siguiente paso? La Directora General de Obras Públicas hasta marzo de 2021, Mariana Concha, adelantó que Chile ya está avanzando en la certificación de proyectos en los aeropuertos, que tienen características de edificación pública. “Esperamos que todos ellos se certifiquen, esa va a ser una línea de desarrollo muy importante en los próximos años. Pero también quisiéramos que haya una certificación en sustentabilidad para otro tipo de obras, no solamente para las de edificación y ahí tenemos que pensar con el Instituto de la Construcción en una para obras civiles”, dijo. 

En paralelo, la DGOP continúa buscando la economía circular, adecuando todos los proyectos de diseño desde el inicio, con criterios de reutilización de los residuos de la construcción. Además, Chile está apostando por la minimización de los insumos naturales como material granular o combustible, en definitiva, que el proceso de diseño contemple la minimización de todos los insumos y de todos los consumos energéticos.

Las claves para avanzar en redes de sustentabilidad y carbono neutralidad

Por Gerardo Ojeda Rojas, director de Administración e Infraestructura Universidad Católica del Maule

La Universidad Católica del Maule (UCM) cuenta con Planes Maestros Integrales de Infraestructura desde el año 2017, donde se establece, que todos los nuevos edificios deberán contar con certificación en sustentabilidad, donde la prioridad la tiene CES. La escogimos, porque está basada en las condiciones climáticas locales, porque prioriza el buen comportamiento pasivo del edificio, porque asegura las condiciones idóneas para el quehacer institucional y porque nos permite cumplir con nuestras propias exigencias plasmadas en el Plan de Crecimiento Sustentable (PCS). CES nos ha permitido contar con más y mejores métricas de control de calidad de lo que edificamos para nuestra comunidad universitaria, considerando que la OGUC no incluye temas de eficiencia energética, calidad ambiental interior y sustentabilidad para edificios de uso público. CES nos ayuda, además, a contribuir con el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) que ya está vigente en Talca y en Curicó, como también adelantarnos a la recién aprobada la Ley de Eficiencia Energética, que obligará al etiquetado energético de los edificios nuevos clasificados como equipamiento, que corresponde al 100% de lo que estamos edificando en nuestros campus. Finalmente, sabemos que haber incluido CES en nuestros edificios, será clave para incorporarnos a redes internacionales de sustentabilidad en universidades, algo en lo que estamos trabajando y que esperamos activar en el mediano plazo.

La Dirección de Administración e Infraestructura (DAI) es la encargada de elaborar, mantener y actualizar el Plan Maestro Integral de cada campus. El PCS abarca múltiples acciones, hitos y tareas como contar con edificios más sustentables, alimentación saludable en nuestros casinos, movilidad más sustentable de nuestros usuarios, reforzamiento de la biodiversidad en nuestras áreas verdes y varios otros que son coherentes, por ejemplo, con la Carbono Neutralidad de todos nuestros campus, por lo que incluir certificación CES y el Sello Plus Operación en etapas tempranas, nos ayuda enormemente para alcanzar esa meta.

Actualmente, la UCM cuenta con 2 edificios con Certificación CES los que lograron además el Sello Plus Operación, fuimos pioneros a nivel nacional en lograr esta distinción, lo que me llena de orgullo. Por otra parte, tenemos 4 proyectos que pronto ingresaremos a CES, lo que nos permitirá posicionarnos como una universidad referente en sustentabilidad en el amplio sentido de la palabra, lo que se relaciona de muy buena forma con nuestra vocación de servicio, con nuestra visión cristiana del mundo y con entregar calidad a nuestra comunidad universitaria, en especial a nuestros estudiantes y por supuesto, a las ciudades de Talca y Curicó de las cuales somos parte. 

Todo lo descrito no sería posible sin el lineamiento y constante apoyo de parte de las autoridades de la institución, como también del arduo trabajo de mi equipo directo y asesores externos, quienes día a día dan lo mejor que tienen y hacen posible alcanzar estos logros. A todos ellos, les doy mi más sincero agradecimiento.

La prueba CES adaptada a la nueva realidad

Este año CES contará con los primeros asesores acreditados a distancia, gracias al diseño de una nueva evaluación igualmente objetiva como la que se realizaba de manera presencial, previo a la pandemia.

Durante el confinamiento CES enfrentó desafíos importantes, como no poder realizar la evaluación en obra de los edificios en certificación en todos los casos. Y si bien para algunos procedimientos fue relativamente rápido adaptarse a la nueva modalidad, hubo otros que necesitaron de una revisión y adaptación más profunda.

Antes de la pandemia, la tradicional prueba que acredita los conocimientos sobre la certificación CES se hacía en las oficinas del Instituto de la Construcción en la región Metropolitana y con apoyo de las Direcciones de Arquitectura regionales del MOP en cada capital regional del país. Pero, debido a las circunstancias, el equipo debió hacer una adaptación que garantizara la calidad y objetividad del procedimiento y que, además, significara un sistema de evaluación simple para los postulantes. Para ello, CES implementó los ajustes del procedimiento que incluyen la rendicón de la prueba de forma on-line.

“Antes de elegir la herramienta fue importante definir los objetivos y tener claridad sobre el procedimiento. Después de hacer ese análisis, ya se hizo más sencillo escoger las tecnologías necesarias para el proyecto”, explica el jefe de CES, Hernán Madrid.

Durante la adaptación a la nueva modalidad existió la oportunidad de revisar nuevamente el proceso de certificación “para el 2021 queremos seguir avanzando y poco a poco seguir vinculando nuestro sistema de certificación a las nuevas tecnologías. Ya dimos el primer paso y este año esperamos tener a nuestros primeros asesores CES acreditados en modalidad a distancia”, afirma Hernán Madrid.

Aumentan en 37% los edificios certificados con CES

En 2020, 18 edificios se certificaron con CES, en tanto que 60 ingresaron al sistema y 58 se precertificaron. Destacan la inscripción de 5 hospitales, que aportaron más de 400.000 m2 y el primer edificio inmobiliario para venta.

Pese al contexto de la pandemia del año 2020, se vio confirmada una tendencia al alza que se venía produciendo desde el inicio de CES en la certificación de edificios de uso público. Es así como Certificación Edificio Sustentable aumentó la cantidad de proyectos inscritos y, con ello, los edificios certificados aumentaron 37% en comparación con 2019, llegando a 18.

En total, la cantidad de edificios que ingresaron en 2020 al sistema de certificación llegó a 60, y también 58 proyectos fueron precertificados.

Dentro del total de inscritos, destacan cinco hospitales, hoy en proceso de certificarse, que aportan la mayor cantidad de superficie certificada, con 481.314 m2, mientras que los 55 edificios restantes representan 173.276 m2.

Los hospitales que aportaron en 2020 la mayor cantidad de superficie en certificación son: Alto Hospicio, Linares, Cordillera, Sótero del Río y Melipilla. “Todo ello es gracias al impulso entregado por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y del Ministerio de Salud, a través de sus Servicios de Salud”, señala Hernán Madrid, jefe de CES.

También destacó la inscripción del Edificio Majestic, el primer edificio inmobiliario para venta (oficinas y comercio), que ingresa al sistema CES. Con 15.068 m2, el proyecto de la Inmobiliaria y Constructora Santa Ana está ubicado en la calle Santo Domingo, en Santiago. “Este es un gran hito para nosotros, porque dado que el sector público ha impulsado con mucho énfasis la certificación, nos faltaba ingresar más al mercado privado y el Edificio Majestic es un primer paso en ese camino”, reflexiona Madrid.

El principal uso de los edificios certificados está en Educación y, además, estos también tienen un sello regional, ya que todos los edificios certificados se ubican en regiones distintas a la Metropolitana y en la Región de La Araucanía se certificaron cinco proyectos, lo que corresponde a un 28% de los edificios a nivel nacional.

El Sello Plus Operación

El 2020 también marcó un hito para la Certificación Edificio Sustentable y la edificación, en general, al lograr el primer proyecto en ser certificado con el Sello “Plus Operación”, con el Edificio de Aulas y Facultades de la Universidad Católica del Maule, del arquitecto Christian López Olivari, que tuvo a 88 Limitada como asesores y a Efizity como Entidad Evaluadora.

Con ello, “la Universidad Católica del Maule está marcando la diferencia en sustentabilidad, no solo en infraestructura, sino también en operaciones y mantenimiento”, explica Hernán Madrid.

El Sello “Plus Operación” implica un compromiso de cumplir con los requerimientos durante cinco años, en los que el cliente y/o administrador del edificio debe entregar informes anuales de diagnóstico y medidas correctivas.

Avances para 2021

Este escenario ha permitido que CES logre el autofinanciamiento al quinto año de operación, lo que, a su vez, ha entregado la posibilidad de desarrollar bajo el esquema de cofinanciamiento de nuevas versiones de la certificación, las que podrían definirse entre una para aeropuertos y otra para retail. En 2021, también se publicará CES versión 1.1, así como el manual CES para edificios existentes.

Los buenos resultados permitieron ampliar y extender a 2021 el Convenio de Colaboración entre el Instituto de la Construcción y los ministerios de Energía y Obras Públicas para realizar nuevas acciones, como el “Estudio del estado del arte de definiciones de edificación cero energía neta y cero emisiones netas en el contexto regulatorio internacional”, que permitirá lograr un acuerdo estandarizado de la definición de de net zero o cero neto para los dueños, diseñadores y operadores, de edificios, además de los distintos documentos de las políticas de estado, para armonizar metodologías y establecer metas. También se pudo desarrollar el segundo estudio para el desarrollo de la calificación energética de edificios de uso público, comerciales y oficinas, así como el estudio piloto de medición de huella de carbono en el ciclo de vida de un edificio de uso público desarrollado por la DA MOP.

Con piloto RCD, UACh marca tendencia en manejo de residuos

Con la gestión de residuos plásticos, madera, metales, vidrios, papeles y cartones entre otros materiales, se espera minimizar al máximo la generación de residuos, bajar las emisiones de C02 y contribuir al desarrollo sostenible. En este desafío la UACh se alinea con “Hoja de ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035”, estrategia multisectorial implementada a nivel país.

Se estima que un tercio del total de los residuos generados en Chile corresponde a residuos de construcción y demolición, tendencia que también se aprecia a nivel mundial, posicionando a la industria de la construcción como una de las más contaminantes del planeta donde impera el modelo de economía lineal de “extraer, usar y botar”. 

Exigir a las constructoras que gestionen sus residuos es un tema que recién se está impulsando en el país y que muy pocas empresas constructoras —en su mayoría de Santiago— han adoptado implementando acciones de manejo de residuos de obra en la actualidad.

Publicada en junio de 2019, la Norma Chilena 3562 establece una clasificación para residuos de construcción y demolición (RCD), contempla las consideraciones mínimas para la gestión de RCD no peligrosos que se generan en obras de construcción y demolición y los contenidos de un plan de gestión de RCD.

Adelantándose a estos lineamientos regulatorios generales la Dirección de Infraestructura y Desarrollo Físico (DIDF) de la UACh exige a los contratistas el manejo de los residuos desde el año 2017, buenas prácticas que decidió incrementar en un plan piloto a partir del 2020. “Uno de los problemas que existe en Chile y el mundo en el manejo de los residuos en la construcción es la falta de implementación; falta llevarlo a la práctica, por lo que como Universidad y como mandantes decidimos dar el primer paso desarrollando un plan más exhaustivo y ambicioso para cooperar con nuestra sociedad y el planeta que tanto lo necesita”, dice Wilson Aravena, director de la DIDF. 

Con visión de futuro, la estrategia de la UACh es un enorme paso para avanzar de manera efectiva hacia una economía circular al mejorar la gestión de los residuos de construcción y demolición (RCD), mediante un uso más eficiente de recursos donde prima la reducción de los elementos. “Este modelo apunta a minimizar la producción al mínimo indispensable, y cuando es necesario hacer uso de un producto, priorizar la reutilización de los elementos que por sus propiedades no pueden volver al medio ambiente”, explica.

Pero esta iniciativa va aún más allá en la búsqueda de una sociedad más sostenible. En esa dirección aspira a contribuir en la formación de los estudiantes desde una perspectiva más vivencial. “Las instituciones de educación superior también necesitan mucha infraestructura, lo bueno es que nuestros estudiantes pueden ver el esfuerzo que se realiza por liderar estos cambios. La teoría se aplica y pueden verlo in situ, complementando el trabajo que realiza la Unidad de Gestión Ambiental con fuerte participación en la academia y en el área operativa”, indica Aravena destacando los fundamentos de la Política de Sustentabilidad que guían a esta institución.

RCD en las bases técnicas de licitación

“Que mejor que liderar el cambio desde la perspectiva del mandante”, sostiene Wilson Aravena, convencido de que estas acciones irán permeando gradualmente en la sociedad. Con ese norte, los profesionales de esta Dirección diseñaron un modelo que, plasmado en el primer Plan de Residuos de la Construcción y Demolición (RCD), se incorporó a las bases técnicas de licitación que deben cumplir las empresas constructoras. 

Para llevar a la práctica el Plan RCD fue elegido el Proyecto Pabellón Docente, edificio que está construyéndose en el Campus Isla Teja desde noviembre del 2020. Esta infraestructura fue sometida a altos estándares de sustentabilidad y espera obtener la certificación CES (Certificación Edificio Sustentable), tanto en diseño como en construcción. 

“La implementación de la gestión y manejo sustentable de los RCD en el Pabellón Docente, Campus Isla Teja, marca un tremendo hito en los casos a nivel nacional al ser un ejemplo para las distintas instituciones educacionales y otras, en cuanto a implementar políticas de sustentabilidad”, indica Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025.

“Esta iniciativa liderara por la Dirección de Infraestructura y Desarrollo Físico de la UACh, implica un gran esfuerzo para salir de la zona de confort, y de la inercia de cómo se hacen habitualmente las cosas, a través del cambio hacia una cultura sostenible en la forma de construir y en el impacto que esto conlleva. Lo más difícil es generar el cambio, y el mandante, tiene un inmenso potencial para realizarlo”, destaca Alejandra Tapia. 

Refiriéndose a los beneficios de implementar planes RCD, fue enfática en señalar que éstos no solo son ambientales. “A corto plazo, las constructoras se dan cuenta que al medir y controlar sus residuos comienzan también a ver beneficios económicos al disminuir el volumen a disponer y las pérdidas de materiales, así como también mejoran la seguridad de los trabajadores”, señala. 

Acota que “sin duda, la gestión de este proyecto ha generado un sinnúmero de aprendizajes, tanto para la constructora como para el mandante, este último a través de la gestión del conocimiento, podrá enriquecer los aprendizajes de los propios estudiantes a partir de su experiencia”.

Uso eficiente de recursos

Fiel a los procedimientos del Plan RCD y al modelo de economía circular, los materiales que se consideraban residuos (o desperdicios de un proceso) y se destinaban a vertedero, ahora son valorizados a través de la reutilización y/o el reciclaje. Ver video Economía Circular en Construcción

Comprender este nuevo paradigma no es fácil y su aplicación es de largo aliento, tiempo precioso si se piensa en la emergencia climática y en las problemáticas sociales que estamos viviendo. “Todos sabemos que los cambios son difíciles y a las empresas les cuesta tomar iniciativas sin conocer resultados, por ende, es mejor que la RCD sea parte de las exigencias del mandante, de las bases especiales de licitación y del contrato”, precisó Aravena.

¿Pero cómo llevar a terreno estos conceptos? “Como es algo cultural del día a día en las obras, lo mejor es tener a un experto a tiempo completo junto a equipos multidisciplinarios que entreguen conocimiento y luego fiscalicen el cambio. Como son temáticas nuevas a nivel mundial se debe ser un evangelizador para el éxito de estas buenas prácticas” indica.

Para tal efecto, Luis Romero, ingeniero civil ambiental de la empresa constructora que ejecuta la construcción del Edificio Pabellón Docente trabaja desde el inicio de esta obra implementando acciones orientadas a la reducción de residuos que contempla el Manual informativo y de procedimientos de gestión de residuos de la construcción y demolición desarrollado por la Dirección de Infraestructura y Desarrollo Físico de la UACh, junto a la NCh 3562:2019.

La separación o segregación de los residuos es una medida fundamental, por eso la disposición de contenedores es uno de los primeros cambios en el “paisaje de la obra”. Para fierros y metales, por ejemplo, la gestión de residuos tiene un reporte económico favorable para la constructora y para el mandante.

Al respecto, Romero describe el procedimiento, “internamente en la obra hay punto de acopio para metales en general y otro para fierros y latas; acopiamos chatarra, despuntes de fierro, alambres de cobre, restos de tubos de aluminio y de lo que se encontró en el terreno antes de empezar la obra de construcción.  Los retira una empresa que se encarga de reciclar materiales metálicos y los valoriza de acuerdo con el tipo de metal”. 

Con una dinámica parecida son tratados los residuos de madera, plástico, papel y cartón, botellas plásticas y de vidrio, escombros de hormigón y residuos orgánicos de origen vegetal. Datos preliminares indican que hasta mediados del mes de enero se habían manejado 109 kilos de plásticos; 66 kg de papel y cartón; 405 kg de madera y 3 kg de orgánicos, por citar algunos. 

“Estas cifras nos tienen muy contentos como Universidad, ya que aun cuando son cantidades menores, podemos ver que el plan de RCD ha tenido efectos importantes en la obra, reduciendo al máximo los residuos generados”, dice el director de la DIDF. Como bajar los impactos ambientales es uno de los principales objetivos, actualmente se trabaja en los indicadores locales que permitirán organizar una potente base de datos para enfrentar proyectos en el futuro. 

Cabe señalar que el plan piloto de la UACh también tiene una dimensión social que considera a los trabajadores como beneficiarios directos de ciertas acciones que van más allá de aumentar las plazas de trabajo en la región, ya que muchos materiales son donados para que puedan ser usados en sus propias viviendas y reciben capacitación en forma constante.

Hoja de Ruta RCD 

Con objetivos similares avanza a nivel país “Hoja de ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035”, iniciativa multisectorial que lidera el Comité Consultivo de la Estrategia RCD, conformado por los ministerios de Vivienda, Medio Ambiente y Obras Públicas, más CORFO y su programa Construye2025. 

El documento, presentado en agosto de 2020, busca fomentar y promover la gestión sustentable de los residuos de construcción y demolición, bajo el foco de Economía Circular. “Una de sus grandes fortalezas es la articulación del sector público, privado y la academia y en ese contexto plantea metas compartidas, que dependen de la coordinación y compromiso de diferentes actores. Es en este punto donde destaca el compromiso de la Universidad Austral de Chile, ya que es imposible cumplir las metas en forma individual, por ejemplo, alcanzar al menos el 70% de valorización de los RCD al 2035”, dice la coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025. 

Asimismo, valora el interés por avanzar en la inserción de la sustentabilidad en el currículum. Al respecto dijo, “existen enormes desafíos, en cómo incorporar la economía circular en las mallas curriculares, y desde el diseño de los proyectos -integrando a arquitectos, ingenieros, diseñadores, ingenieros constructores, entre otras especialidades- disminuir los residuos, desarrollar y utilizar sistemas constructivos y materiales más sustentables”. 

“Existen muchas oportunidades en investigación, desarrollo e innovación para explorar en nuevos proyectos, y comenzar por la gestión sustentable de los residuos, es un gran paso”, afirma la profesional.