Necesitamos repensar, aportar y actuar ahora

Por Paola Molina, presidenta Certificación Edificio Sustentable (CES)

En esta nueva conmemoración del Día del Arquitecto quisiera escribirles a mis colegas con el fin de animarlos y empoderarlos hoy en nuestro rol frente a los desafíos que se nos prestan en esta década con miras a poder seguir viviendo al 2050 con el medio ambiente y clima, cercanos a los que conocemos y hemos vivido por milenios y que nos han permitido el desarrollo y la subsistencia.

Todos ya hemos percibido y escuchado el innegable cambio climático que nos afecta y hemos podido vislumbrar como no solo debemos trabajar en mitigar sus consecuencias sino también en planificar y desarrollar la adaptación a futuros escenarios posibles en que sea viable una sana convivencia entre el ser humano y el medio ambiente que lo rodea de manera que se facilite nuestra existencia.

Frente a este desafío, el sector de la construcción: arquitectos, ingenieros, constructores, técnicos y operarios tiene mucho que repensar y aportar. 

Para entrar en contexto revisaremos algunas cifras, es importante destacar que siempre son bastante conservadoras en relación con la realidad, debido a que los datos son difíciles de levantar y esto se complejiza más aún cuando hablamos de nuestra realidad local. 

Hoy el sector de la construcción representa el 40% del consumo de las materias primas a nivel mundial y en Chile somos responsables del 34% del total de los residuos sólidos generados en nuestro país.

También este sector en Chile, consume un 30% aprox. de energía y a nivel mundial un 36% de la energía global. 

En Chile el sector de la construcción genera un 30% de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y a nivel mundial las emisiones de CO2 son equivalentes a un 39% (28% operación y 11% Carbono incorporado considerando solo Acero, Cemento y Vidrio principalmente)

En temas de agua, a nivel mundial, el sector consume un 16% del total.

Estas responsabilidades, por falta de conocimiento, no la estábamos considerando dentro de las variables al momento del diseño, no teníamos la necesidad de hacernos cargo porque no eran visible, ahora si lo son y eso nos da una gran posibilidad de aportar a mitigar el cambio climático, también a adaptarnos y a mejorar la calidad de vida de las personas.

Así mismo, en ámbitos de calidad de vida, generábamos externalidades con edificaciones que actualmente promedian temperaturas fuera de los rangos de confort (19°-26°C) en épocas de frío y calor, obligando a los usuarios a depender de equipos de calefacción y refrigeración cuando es posible, y cuando no es viable, a sufrir con la pobreza energética. Lo anterior en un clima en gran parte de nuestro país bastante benigno, en que es muy factible controlar la demanda de energía con un buen diseño logrando muy buenos estándares de calidad de ambiente interior.

El desafío ahora es que debemos considerar todas las externalidades mencionadas al momento de diseñar, y debemos contribuir a disminuirlas en al menos en un 50% al 2030 de la demanda de energía de la nueva construcción y al 2035 una reducción de 50% de las Emisiones de CO2 de todo el parque edificado.

La buena noticia de hacernos cargo de este desafío es que es muy rentable en todos los ámbitos, tanto social, ambiental como económico. Tal vez la mayor barrera de entrada sea reconfigurar nuestras mentes creativas, en la manera de pensar, y de evaluar las prioridades en los diseños, para poder actuar y aportar. 

Con una mano creativa, considerando las variables anteriores y una buena capacidad de integrar especialidades saldrán proyectos formidables, como los que ya comienzan a aparecer alrededor de todo el globo.

Además:

  • • Hoy contamos con herramientas como BIM que nos facilitan la visualización de las externalidades y la integración de especialidades en fases tempranas de diseño, a tiempo de hacer cualquier ajuste para optimizar la calidad y ejecución de los proyectos.
  • • Tenemos certificaciones sustentables nacionales e internacionales, que nos permiten visibilizar los aportes en cada uno de estos aspectos y otros que nos ayudan además de mitigar y adaptar con nuestros edificios al cambio climático y mejorar considerablemente la calidad de vida de sus usuarios. Me permito en este punto destacar a las certificaciones nacionales porque están adaptadas a nuestras necesidades y realidad climática y sociocultural para lograr los mejores resultados: CES – Certificación de Edificios Sustentables, CVS – Certificación de Vivienda Sustentable y la CEV – Calificación energética de Vivienda, pronto también tendremos la CEEUP Calificación Energética de Edificios de Uso Público (no residenciales).
  • • Tenemos una normativa y política pública que está en proceso de fortalecimiento. Hoy en los Planes de Descontaminación Atmosférica desde ya, aplican la futura actualización a la Reglamentación Térmica (RT)en varias localidades del centro sur de nuestro país. Cuando prontamente se actualice la RT, esta tendrá alcance sobre todas las localidades de nuestro país mejorando considerablemente la calidad de vida de las personas.
  • • Tenemos en vigencia recientemente aprobada la Ley de Eficiencia Energética que hará obligatorias las calificaciones energéticas tanto de lo residencial como del área no residencial; y en espera de ser aprobada en el Congreso también está la Ley de Cambio Climático.
  • • Tenemos en desarrollo el Plan Nacional de Eficiencia Energética que proporcionará un marco para el desarrollo de la estrategia de nuestro país en esta temática.
  • • Tenemos la Estrategia de Economía Circular de la Construcción recientemente impulsada por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). El Construye 2025 y el Instituto de la Construcción (IC) con la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la CChC como facilitador congregando a los ámbitos públicos, privados y academia; como una acción concreta del sector bajo la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular 2020 – 2040, junto a la Hoja de Ruta RCD (Residuos de Construcción y Demolición) Hacia la Economía Circular 2035, con la que se espera dejar optimizado los depósitos de residuos del sector en lugares autorizados y abrir las vías de reutilización de ellos.
  • • Existen créditos verdes con tasas preferenciales para proyectos con las Certificaciones Nacionales.
  • • Etc.

Lo que necesitamos ahora, es acelerar y acrecentar la voluntad y determinación de los profesionales, técnicos y operarios del área, para avanzar con la mayor premura posible para ser parte de la solución a este gran desafío. Si no te has sumado ahora es el momento.