Necesitamos repensar, aportar y actuar ahora

Por Paola Molina, presidenta Certificación Edificio Sustentable (CES)

En esta nueva conmemoración del Día del Arquitecto quisiera escribirles a mis colegas con el fin de animarlos y empoderarlos hoy en nuestro rol frente a los desafíos que se nos prestan en esta década con miras a poder seguir viviendo al 2050 con el medio ambiente y clima, cercanos a los que conocemos y hemos vivido por milenios y que nos han permitido el desarrollo y la subsistencia.

Todos ya hemos percibido y escuchado el innegable cambio climático que nos afecta y hemos podido vislumbrar como no solo debemos trabajar en mitigar sus consecuencias sino también en planificar y desarrollar la adaptación a futuros escenarios posibles en que sea viable una sana convivencia entre el ser humano y el medio ambiente que lo rodea de manera que se facilite nuestra existencia.

Frente a este desafío, el sector de la construcción: arquitectos, ingenieros, constructores, técnicos y operarios tiene mucho que repensar y aportar. 

Para entrar en contexto revisaremos algunas cifras, es importante destacar que siempre son bastante conservadoras en relación con la realidad, debido a que los datos son difíciles de levantar y esto se complejiza más aún cuando hablamos de nuestra realidad local. 

Hoy el sector de la construcción representa el 40% del consumo de las materias primas a nivel mundial y en Chile somos responsables del 34% del total de los residuos sólidos generados en nuestro país.

También este sector en Chile, consume un 30% aprox. de energía y a nivel mundial un 36% de la energía global. 

En Chile el sector de la construcción genera un 30% de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y a nivel mundial las emisiones de CO2 son equivalentes a un 39% (28% operación y 11% Carbono incorporado considerando solo Acero, Cemento y Vidrio principalmente)

En temas de agua, a nivel mundial, el sector consume un 16% del total.

Estas responsabilidades, por falta de conocimiento, no la estábamos considerando dentro de las variables al momento del diseño, no teníamos la necesidad de hacernos cargo porque no eran visible, ahora si lo son y eso nos da una gran posibilidad de aportar a mitigar el cambio climático, también a adaptarnos y a mejorar la calidad de vida de las personas.

Así mismo, en ámbitos de calidad de vida, generábamos externalidades con edificaciones que actualmente promedian temperaturas fuera de los rangos de confort (19°-26°C) en épocas de frío y calor, obligando a los usuarios a depender de equipos de calefacción y refrigeración cuando es posible, y cuando no es viable, a sufrir con la pobreza energética. Lo anterior en un clima en gran parte de nuestro país bastante benigno, en que es muy factible controlar la demanda de energía con un buen diseño logrando muy buenos estándares de calidad de ambiente interior.

El desafío ahora es que debemos considerar todas las externalidades mencionadas al momento de diseñar, y debemos contribuir a disminuirlas en al menos en un 50% al 2030 de la demanda de energía de la nueva construcción y al 2035 una reducción de 50% de las Emisiones de CO2 de todo el parque edificado.

La buena noticia de hacernos cargo de este desafío es que es muy rentable en todos los ámbitos, tanto social, ambiental como económico. Tal vez la mayor barrera de entrada sea reconfigurar nuestras mentes creativas, en la manera de pensar, y de evaluar las prioridades en los diseños, para poder actuar y aportar. 

Con una mano creativa, considerando las variables anteriores y una buena capacidad de integrar especialidades saldrán proyectos formidables, como los que ya comienzan a aparecer alrededor de todo el globo.

Además:

  • • Hoy contamos con herramientas como BIM que nos facilitan la visualización de las externalidades y la integración de especialidades en fases tempranas de diseño, a tiempo de hacer cualquier ajuste para optimizar la calidad y ejecución de los proyectos.
  • • Tenemos certificaciones sustentables nacionales e internacionales, que nos permiten visibilizar los aportes en cada uno de estos aspectos y otros que nos ayudan además de mitigar y adaptar con nuestros edificios al cambio climático y mejorar considerablemente la calidad de vida de sus usuarios. Me permito en este punto destacar a las certificaciones nacionales porque están adaptadas a nuestras necesidades y realidad climática y sociocultural para lograr los mejores resultados: CES – Certificación de Edificios Sustentables, CVS – Certificación de Vivienda Sustentable y la CEV – Calificación energética de Vivienda, pronto también tendremos la CEEUP Calificación Energética de Edificios de Uso Público (no residenciales).
  • • Tenemos una normativa y política pública que está en proceso de fortalecimiento. Hoy en los Planes de Descontaminación Atmosférica desde ya, aplican la futura actualización a la Reglamentación Térmica (RT)en varias localidades del centro sur de nuestro país. Cuando prontamente se actualice la RT, esta tendrá alcance sobre todas las localidades de nuestro país mejorando considerablemente la calidad de vida de las personas.
  • • Tenemos en vigencia recientemente aprobada la Ley de Eficiencia Energética que hará obligatorias las calificaciones energéticas tanto de lo residencial como del área no residencial; y en espera de ser aprobada en el Congreso también está la Ley de Cambio Climático.
  • • Tenemos en desarrollo el Plan Nacional de Eficiencia Energética que proporcionará un marco para el desarrollo de la estrategia de nuestro país en esta temática.
  • • Tenemos la Estrategia de Economía Circular de la Construcción recientemente impulsada por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). El Construye 2025 y el Instituto de la Construcción (IC) con la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la CChC como facilitador congregando a los ámbitos públicos, privados y academia; como una acción concreta del sector bajo la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular 2020 – 2040, junto a la Hoja de Ruta RCD (Residuos de Construcción y Demolición) Hacia la Economía Circular 2035, con la que se espera dejar optimizado los depósitos de residuos del sector en lugares autorizados y abrir las vías de reutilización de ellos.
  • • Existen créditos verdes con tasas preferenciales para proyectos con las Certificaciones Nacionales.
  • • Etc.

Lo que necesitamos ahora, es acelerar y acrecentar la voluntad y determinación de los profesionales, técnicos y operarios del área, para avanzar con la mayor premura posible para ser parte de la solución a este gran desafío. Si no te has sumado ahora es el momento.

Normativa de aislación térmica, aliada para mejorar la calidad de vida de las personas

Por: Paola Molina, directora y presidenta del Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción (IC).

En el área de la construcción están sucediendo notables avances en relación con la eficiencia energética, que de alcanzarse todos, mejorarán considerablemente en nuestro país la calidad de vida de las personas en sus viviendas, lugares de estudio y trabajo, aportando también ahorros.

Con el sustento de destacadas competencias técnicas en algunas unidades del Estado y la academia, que aportan una visión de objetivos clara frente a los desafíos a mediano y largo plazo, y también con la creciente colaboración de la industria y distintas instituciones público-privadas que empiezan a avanzar y aportar en los desafíos que tenemos por delante; estamos frente a un escenario muy positivo que necesitamos consolidar frente a las actuales demandas sociales, económicas y ambientales.

Actualización de la Reglamentación Térmica (RT) 2021

A fines del año pasado, el Minvu hizo una consulta pública para actualizar la Reglamentación Térmica (RT) vigente desde el 2007, cuya base de actualización se sacó de un estudio desarrollado para el Minvu en el año 2013.

La RT del 2007 considera aislación en complejos de techumbre, muros, pisos ventilados y ventanas con estándares bastante básicos que han colaborado a la industria a introducir gradualmente parámetros de eficiencia energética en gran parte de la envolvente y en mitigar las patologías y la inconfortabilidad térmica. Pero la propuesta de actualización sube las exigencias, agrega componentes de puertas, sobrecimientos, superficies de ventana, orientación, infiltraciones, ventilación y condensación, lo que augura mejoras cuantificables en los resultados.

Hoy se espera su pronta aprobación después de 14 años, para poder garantizar, sobre todo en estos tiempos, condiciones positivas de habitabilidad para las viviendas nuevas de nuestro país, algo fundamental para subsanar a futuro la pobreza energética, lo que significa muchas horas al año sin un confort térmico, patologías en las murallas, enfermedades y altos costos en calefacción.

Pendiente queda para futuras etapas, abarcar las viviendas para paulatinamente ser actualizadas mejorando también sus estándares.

Es importante destacar que, en la actualización, además de viviendas, se incorpora edificios de salud y educación. Por su parte, los edificios de uso público gestionados por la Dirección de Arquitectura del MOP, ya cuentan con muy buenos estándares y resultados para la envolvente detallados en los TDR que exigen para sus licitaciones.

PPDA: Planes de Prevención y/o Descontaminación Ambiental

En el año 2015, el Ministerio del Medio Ambiente, ante la creciente problemática de la calidad del aire en muchas ciudades desde O´Higgins al sur y con colaboración del Minvu, ocupó el estudio elaborado en el Minvu el 2013, para aplicarlos como una medida efectiva para las ciudades con necesidad de descontaminación ambiental, creando los PPDA.

Los PPDA, al aplicar las exigencias de la propuesta de Actualización de la RT 2021, validan la capacidad de la industria y del mercado para asumir las nuevas exigencias a nivel de todo el país a través de la actualización de la RT. Además, año a año se incluyen más localidades, permitiendo avanzar hacia la descontaminación de cada lugar.

Ley de Eficiencia Energética

Por otra parte, en enero pasado salió la Ley de Eficiencia Energética la cual en aproximadamente 24 meses más, obligará a empresas constructoras e inmobiliarias y los servicios de Vivienda y Urbanismo, a través de sus artículos 3 y 4, a usar la Calificación Energética en todos los proyectos nuevos, inicialmente de viviendas (CEV) y en 48 meses se incorporarán los edificios de uso público, comerciales y de oficina a través de un sello que actualmente se encuentra en desarrollo, que será la Calificación Energética de Edificios de uso público (no residenciales).

La Calificación Energética es una etiqueta parecida a la de los electrodoméstico que muestra cómo se comporta la edificación energéticamente, destacándola con una letra y mostrando un porcentaje de ahorro frente a la misma vivienda, comparándola con las exigencias vigentes de la actual RT. Las letras van desde la A+ hasta la G; en la letra G se encuentran todas las viviendas construidas sin ninguna exigencia térmica, que son las construidas antes del año 2000, en la letra F están las que cumplen solamente con las exigencias de complejos de techumbre, y en la letra E las que cumplen con la actual Reglamentación Térmica. Las viviendas que cumplan con la futura actualización de la RT estarán cercanas a las letras C y D que ya garantizan un adecuado ahorro y calidad del ambiente interior, desde la letra B hacia arriba, se consideran viviendas con un alto propósito de eficiencia energética y con un poco de más de costos asociados para lograr dicho propósito.

Lo importante de esto es que en 24 meses más, gran parte de las personas que vayan a comprar una vivienda, podrán tener un sello objetivo a la vista, que les permita comparar y ver cuál de las opciones de compra es la más conveniente en relación a su eficiencia energética desde el diseño y de sus equipos de clima, destacando el ahorro energético que implica viviendas con una mejor letra y mejor porcentaje de ahorro, influyendo positivamente en la decisión de compra.

Es importante comentar que para que la actual Ley de Eficiencia Energética logré cumplir su propósito de impulsar adecuados estándares en todas las edificaciones a nivel nacional, es fundamental que se tramite pronto la Actualización de la Reglamentación Térmica 2021, sino el piso con la actual reglamentación será muy bajo para avanzar hacia mejores estándares de calidad de vida y ahorro de energía.

Fuente: Preservar

Día de la Ingeniería: una invitación a trabajar colaborativamente

Por Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable – CES.

Hasta hace unos 15 o 20 años las diferencias entre arquitectura e ingeniería constituían una caricatura. Sin embargo, eso ha ido quedado en el pasado, ya que las nuevas metodologías de trabajo y las herramientas computacionales hacen cada vez más fácil integrar a todas las especialidades en un mismo desarrollo. 

Desde la mirada de la edificación, hay muchas especialidades fundamentales para poder lograr el mejor resultado posible en el desarrollo de un proyecto, como la sanitaria, la eléctrica, la estructural o la climatización, las que también inciden directamente en la sustentabilidad de un edificio.

Por ello, el trabajo conjunto de todas estas áreas con arquitectura es imprescindible para poder conseguir un edificio sustentable. En la actualidad, hay proyectos que se desarrollan con una filosofía colaborativa para abordar los diseños y es posible encontrar equipos con la actitud de enfrentar el trabajo conjunto, tanto desde arquitectura como desde ingeniería. 

Dentro de esta modalidad colaborativa de trabajo también es necesario incluir la revisión de un proyecto, que es una parte fundamental, puesto que se relaciona con la supervisión de las materialidades y las estrategias de eficiencia energética incorporadas en la edificación. Una parte es el diseño, estudio y análisis de las estrategias que se van a incorporar, y otra es la construcción, donde es importante revisar que las estrategias funcionen. En ese sentido, en CES incorporamos entidades evaluadoras para llevar a cabo esta labor de revisión, muchas de las cuales dependen de las escuelas de ingeniería de universidades a lo largo de Chile. 

Viendo todo en su conjunto, es posible decir que una buena parte del éxito de las estrategias depende del trabajo conjunto y colaborativo. Por ello, hoy existen proyectos complejos, como los hospitales o aeropuertos que no pueden funcionar de otra manera, y la idea es que esta filosofía siga expandiéndose, como forma de desarrollar buenos proyectos.

No obstante, necesitamos algunos avances para poder lograr ese desafío. En un contexto de sustentabilidad, productividad, avances tecnológicos y otras tendencias, el trabajo colaborativo es privativo. Por eso, el mensaje para las escuelas de arquitectura y las de ingeniería es que, si bien la mirada de cada disciplina es diferente, por su formación, historia e intereses específicos, hay temas en común que pueden ayudar a visualizar el trabajo en conjunto. 

En el Día Nacional de la Ingeniería, invito a los nuevos profesionales a seguir ampliándose hacia el trabajo coordinado y a incrementar esa disposición que nace en la escuela, al salir al mercado laboral.

Plan Nacional de Construcción Sustentable: cómo transformamos ideas en acciones

Por Paola Valencia, encargada de la Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentable del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).

Desde que en 2012 el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) impulsara y liderara la firma del convenio interministerial de construcción sustentable —firmado en ese entonces por los ministerios de Obras Públicas, Vivienda y Urbanismo, Medioambiente y Energía— el avance en los objetivos planteados no se ha detenido. En la actualidad hemos actualizado el convenio sumando a nuevos actores, entre los que cuentan los ministerios de Desarrollo Social y de Economía, Fomento y Turismo; junto con ello creamos las 16 Comisiones Regionales de Construcción Sustentable (CORECS) para articular su Gobernanza.

En la última década se han generado incontables iniciativas que han contribuido a promover, difundir y fomentar la implementación de la construcción sustentable en el desarrollo de la edificación e infraestructura del país, y una de las centrales ha sido la Mesa Interministerial de Construcción Sustentable (MICS), cuyo producto central ha sido la Estrategia Nacional de Construcción Sustentable (ENCS), publicada en 2013 como una hoja de ruta para el desarrollo del trabajo en este ámbito, y que se configuró en uno de los 6 instrumentos de mitigación para el proceso de implementación y seguimiento a la Contribución Nacional Determinada de Chile en el Acuerdo de París (NDC).

Como el periodo de vigencia de esta estrategia venció en 2020, era necesaria una actualización, lo que nos ofrece la oportunidad de elevar su estatus a Plan Nacional de Construcción Sustentable 2050, con el mérito adicional de estar al alero de la Política Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU), por ser un documento que entrega principios orientadores y lineamientos que guían hacia una evolución positiva y sustentable de las ciudades y centros poblados en el territorio.

Por lo anterior, ahora nuestra tarea debe abocarse a elaborar un plan que detalle cuáles deben ser los lineamientos estratégicos en materia de la edificación e infraestructura sustentable. De esta manera será posible identificar objetivos, líneas de acción, mecanismos, indicadores y responsables, para poder llevar a cabo políticas concretas de corto, mediano y largo plazo, las que, además, deberán estar alineadas con los compromisos nacionales e internacionales en sustentabilidad del ambiente construido.

El alcance de este plan será entregar lineamientos estratégicos y metas para la incorporación de la sustentabilidad en el ciclo completo de la edificación e infraestructura nacional. La meta que se propone para la nueva versión de esta estrategia es que el sector construcción nacional tienda a la neutralidad al 2050.

Entre los objetivos ambientales preliminares que se contemplan para dar inicio al proceso de elaboración están la reducción de uso de recursos naturales (agua, áridos, madera, terreno) y la minimización de los efectos ambientales (emisiones, residuos, contaminación) en ecosistemas y espacios naturales dados por las distintas etapas de la edificación, junto con otras consideraciones de mitigación y adaptación al Cambio Climático que estarán muy presentes en el diseño de este instrumento.

Junto con lo anterior, otro objetivo ambiental se relaciona con el mejoramiento de los estándares de habitabilidad de las personas y equidad territorial. En este sentido un elemento central en este plan será la instauración de la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS) como instrumento capaz de medir la sustentabilidad en el ciclo de vida completo de los proyectos de vivienda, con lo que se promueve que cada una de las etapas tenga un bajo impacto ambiental, entre otros beneficios, con lo que se confirma el importante rol de las certificaciones de edificaciones sustentables, y su aporte a la disminución de huella de carbono de la industria.

La CVS es relevante, además, porque permite promover la oferta y demanda de viviendas sustentables, considerando que, tanto el mercado, como las personas, están mirando hacia la sustentabilidad como un camino hacia soluciones que ofrezcan reducción de costos de operación de la vivienda, lugares más confortables donde vivir, y la oportunidad de aportar a cuidar el medioambiente, que ciertamente es un factor que cada vez tienen más en cuenta las personas.

Actualmente, la actualización del Plan Nacional de Construcción Sustentable 2050 se encuentra en proceso de licitación para su desarrollo, y se espera que para inicios del segundo semestre de 2022 esté disponible el primer borrador para su revisión y aprobación por parte de los actores involucrados en la Mesa interministerial de Construcción Sustentable.

Fuente: CVS Chile

Las claves para avanzar en redes de sustentabilidad y carbono neutralidad

Por Gerardo Ojeda Rojas, director de Administración e Infraestructura Universidad Católica del Maule

La Universidad Católica del Maule (UCM) cuenta con Planes Maestros Integrales de Infraestructura desde el año 2017, donde se establece, que todos los nuevos edificios deberán contar con certificación en sustentabilidad, donde la prioridad la tiene CES. La escogimos, porque está basada en las condiciones climáticas locales, porque prioriza el buen comportamiento pasivo del edificio, porque asegura las condiciones idóneas para el quehacer institucional y porque nos permite cumplir con nuestras propias exigencias plasmadas en el Plan de Crecimiento Sustentable (PCS). CES nos ha permitido contar con más y mejores métricas de control de calidad de lo que edificamos para nuestra comunidad universitaria, considerando que la OGUC no incluye temas de eficiencia energética, calidad ambiental interior y sustentabilidad para edificios de uso público. CES nos ayuda, además, a contribuir con el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) que ya está vigente en Talca y en Curicó, como también adelantarnos a la recién aprobada la Ley de Eficiencia Energética, que obligará al etiquetado energético de los edificios nuevos clasificados como equipamiento, que corresponde al 100% de lo que estamos edificando en nuestros campus. Finalmente, sabemos que haber incluido CES en nuestros edificios, será clave para incorporarnos a redes internacionales de sustentabilidad en universidades, algo en lo que estamos trabajando y que esperamos activar en el mediano plazo.

La Dirección de Administración e Infraestructura (DAI) es la encargada de elaborar, mantener y actualizar el Plan Maestro Integral de cada campus. El PCS abarca múltiples acciones, hitos y tareas como contar con edificios más sustentables, alimentación saludable en nuestros casinos, movilidad más sustentable de nuestros usuarios, reforzamiento de la biodiversidad en nuestras áreas verdes y varios otros que son coherentes, por ejemplo, con la Carbono Neutralidad de todos nuestros campus, por lo que incluir certificación CES y el Sello Plus Operación en etapas tempranas, nos ayuda enormemente para alcanzar esa meta.

Actualmente, la UCM cuenta con 2 edificios con Certificación CES los que lograron además el Sello Plus Operación, fuimos pioneros a nivel nacional en lograr esta distinción, lo que me llena de orgullo. Por otra parte, tenemos 4 proyectos que pronto ingresaremos a CES, lo que nos permitirá posicionarnos como una universidad referente en sustentabilidad en el amplio sentido de la palabra, lo que se relaciona de muy buena forma con nuestra vocación de servicio, con nuestra visión cristiana del mundo y con entregar calidad a nuestra comunidad universitaria, en especial a nuestros estudiantes y por supuesto, a las ciudades de Talca y Curicó de las cuales somos parte. 

Todo lo descrito no sería posible sin el lineamiento y constante apoyo de parte de las autoridades de la institución, como también del arduo trabajo de mi equipo directo y asesores externos, quienes día a día dan lo mejor que tienen y hacen posible alcanzar estos logros. A todos ellos, les doy mi más sincero agradecimiento.

Del check list a la arquitectura

Por Ronald Scheel Bass, arquitecto y asesor CES.

¿Hasta cuándo hablaremos de arquitectura sustentable como si la sustentabilidad fuera una cualidad externa a la arquitectura? ¿Estará aún vigente el compromiso con la buena arquitectura o la sustentabilidad se la está devorando?

Muchas veces se ha dicho que los procedimientos de certificación sustentable más parecen un “check list” que un verdadero sistema promotor de una arquitectura de calidad. Esto, aunque no fuera cierto, nos pone en alerta. Una posible confirmación atentaría en contra del sano principio que ostentan los procedimientos de medición y evaluación de la “sustentabilidad” de los edificios, dentro de los cuales se incluye CES. Definitivamente, estos procesos deben poner al usuario, al ocupante del espacio, en el centro de atención. Y cada vez más. Y esta es la esencia, la razón de ser de la arquitectura.

Hoy por hoy, el coronavirus tiene en jaque las tendencias inmobiliarias del momento y los análisis programáticos arquitectónicos de los edificios en general. Los espacios necesarios para nuestras actividades están repensándose, considerando nuevas necesidades, nuevas funciones. Los espacios más domésticos, más íntimos, como la vivienda, necesitan nuevos programas para dedicar al trabajo o al estudio, “sin salir de casa”. Y a esto hay que agregar nuevos y mayores tiempos de permanencia en los hogares. Por otra parte, los espacios públicos, de encuentro, compartidos, requieren ajustes como aumento en los metros cuadrados por persona, más ventilados, con protocolos de sanitización, espacios de espera o de transición. 

El coronavirus ha puesto en evidencia la importancia del diseño arquitectónico en cuanto a la calidad de este tipo de espacios se refiere. Y son los arquitectos desde la génesis del diseño que tempranamente disponen de las herramientas necesarias para la conducción adecuada en la planificación edilicia, en particular para los edificios de uso público a los que apunta CES.

Aunque parezca una perogrullada, el usuario debe ser el gran protagonista e inspirador en el proceso del “diseño sustentable”. En otras palabras, no debemos quedarnos en resolver la fórmula que permita la calificación buscada. Es necesario ir más allá de la atractiva imagen sustentable, pasando a lo más profundo del contenido de esa imagen. Es, en definitiva, un contenido que habla del usuario, de las personas ocupantes, de sus necesidades, de sus funciones mejor acogidas. Y, finalmente, de cómo estas personas perciben los aportes de estas metodologías.

Es en este sentido que quisiera poner énfasis en el aspecto “calidad medioambiental interior”, elemento de evaluación fundamental en CES y que toma especial relevancia en la concreción de mejores espacios. La inclusión de aspectos pasivos incorporados a la arquitectura, calidad en la relaciones entre recintos, y desde estos al exterior, aislamiento del ruido exterior, buena iluminación natural y aire interior, aspectos todos que apuntan al confort directo del ocupante y que contribuyen directamente en una mejor arquitectura. En definitiva, acciones que son consecuencia directa de un buen diseño arquitectónico. 

Y esta es una muestra de cómo los métodos de certificación ciertamente, lo queramos o no, se han transformado en promotores de edificios en donde las posibilidades de satisfacción de parte de los ocupantes se ve acrecentada.

Más que un check list, se debe tratar de la promoción de buenos resultados para un edificio que debe ir en beneficio de quienes los ocupan y como positivo aporte al desarrollo de sus actividades. Espacios de calidad porque se diseñan de manera consciente con respecto a quienes los usarán. Se trata de cómo vivimos los edificios no sólo cómo los vemos u observamos. 

La pandemia traerá cambios positivos en la arquitectura y así es que, salvo excepciones de fondo, no hay mal que por bien no venga. Es una oportunidad más para poner en valor la importancia que tiene el adecuado diseño de espacios que redunde en que nuestra actividades se desenvuelvan en ambientes de calidad. Es el fin que persigue la arquitectura y CES se ha transformado en un muy buen aliado.

Iluminación en la rehabilitación sustentable de edificios existentes 

Por Natalia Spörke, socia de Ecode SpA y asesora CES.

Actualmente, el desarrollo sustentable es una prioridad explícita de las políticas del Estado de Chile, preocupación compartida también por distintos actores del sector privado. Con este objetivo, la eficiencia energética en el sector de la construcción es un factor relevante para ayudar a alcanzar los objetivos de desarrollo sustentable del país. 

Gran parte del consumo energético asociado al rubro de la construcción se puede atribuir a la etapa de operación de los edificios, principalmente de los edificios existentes que no incorporaron estrategias sustentables y de eficiencia energética en su diseño. En este contexto, existe una gran oportunidad de reducir el consumo energético en la operación de los edificios mediante la rehabilitación con estrategias de diseño sustentable, abarcando los tres ámbitos de la sustentabilidad. Una rehabilitación sustentable reduce el impacto ambiental al disminuir el uso de sistemas mecánicas e iluminación artificial, se mejora la calidad ambiental interior para el beneficio de los usuarios, y se reduce el costo operacional de éstos, lo que en algunos casos genera que el proceso de rehabilitación resulte atractivo para el propietario, extendiendo el ciclo de vida del edificio. 

Parte significativa del consumo energético en edificaciones está asociado a climatización, ventilación e iluminación, por lo que son los principales focos de atención. La luz natural es un recurso disponible, siendo un factor primordial para el ahorro energético de los edificios, la cual al integrase en el diseño de un proyecto de iluminación artificial puede reducir entre un 20-40% del consumo energético asociado a la iluminación artificial (Yun et al 2010).

A diferencia de las nuevas construcciones, el desafío en la rehabilitación de edificios existentes es que la implementación de estrategias de diseño pasivo, eficiencia energética y sustentabilidad se ven limitados por las preexistencias, sobre todo en edificios con valor histórico y patrimonial. En estos casos, uno de los principales desafíos es el aporte de luz natural donde las condiciones y vanos de ventanas existentes no pueden ser intervenidos por su valor patrimonial. Al restringir las variables de orientación, forma y diseño de ventanas para el aporte de luz natural, el diseño integrado toma aún mayor relevancia, ya que las estrategias de diseño no serán mediante el dimensionamiento de vanos, estrategias de control solar y especificación de cristales, sino también tendrán gran influencia variables de diseño como la distribución programática, el trabajo de cubiertas para iluminación cenital y estrategias para la habilitación interior tales como definición de forma, reflectividad de los materiales y particiones interiores, entre otros. La limitación de intervención de edificios históricos para aporte de luz natural deberá complementarse con la iluminación artificial, adquiriendo gran relevancia el diseño integrado para combinar de forma eficiente y confortable la luz natural y artificial en el edificio. 

La luz natural es un recurso renovable y disponible en condiciones adecuadas durante periodos extensos del día en gran parte del mundo; es la fuente de luz con mayor eficiencia luminosa y reproducción cromática, la cual mejora la calidad lumínica interior de los edificios. Los beneficios de la luz natural han sido ampliamente reconocidos, dado que un recinto iluminado naturalmente presenta mejores condiciones de confort, beneficios para la salud y aumenta la productividad de los usuarios. 

En base a lo descrito, resulta esencial el trabajo integrado de las distintas especialidades para conservar y resaltar los valores de construcciones patrimoniales, y a su vez mejorar las condiciones de habitabilidad interior para cumplir con los estándares actuales.

La necesidad de la mejora continua

Por Matías Yachan, ingeniero asociado E3 y asesor CES.

Las certificaciones nacionales son herramientas desarrolladas para visibilizar y masificar la eficiencia energética en Chile. Estas han sido diseñadas según la experiencia mundial, particularmente de países como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, los que llevan algunas décadas de ventaja ya aplicándolas. 

Justamente, la experiencia internacional ha permitido que CES cuente con los más altos estándares, preocupándose y abordando las distintas temáticas que preocupan al mundo de la sustentabilidad. Aunque este mundo muta su vocabulario constantemente, y se van incorporando nuevas variables que lo hacen más robusto, los principios básicos son bastante transversales y permanentes. Basta con considerar que hace 15 años se hablaba de arquitectura bioclimática, hace 10 de eficiencia energética, hace seis de sustentabilidad, hace cuatro de sostenibilidad, por un camino paralelo avanzaba el CO2 equivalente, y hoy se habla de Net Zero, y Reduce tu huella.

Dentro de los espacios habitados, todos estos conceptos apuntan a lo mismo, más o menos amplios, pero el fin sigue siendo el mismo: un uso de la energía más sustentable. Ello, ya sea desde una concepción de beneficio individual, donde una persona quiere beneficiarse de incorporar estos parámetros y, por ende, mejorar su propia calidad del ambiente interior, disminuyendo su facturación a fin de mes, como podría ser el interés en una vivienda. El mismo criterio aplicaría a una oficina, donde se puede buscar el confort de sus usuarios y una facturación reducida. O finalmente, bajo una mirada macro, de Estado o sociedad, donde el beneficio se interrelaciona con otras variables, por ejemplo, salud, y las externalidades negativas impactan en varias áreas. Cabe señalar que esta mirada macro, en los últimos años no sólo pertenece a planificadores sociales, sino que las masas han adoptado principios sociales en sus decisiones particulares, lo cual es un beneficio inmenso.

Independiente de cual sea la motivación, estas certificaciones apuntan a entregar una mejor calidad del ambiente interior (CAI) y disminuir las externalidades negativas. Y en eso, hacen muy bien su trabajo.

Se trata, entonces, de principios bastante estáticos, ya que la calidad del ambiente interior se encuentra asociada a satisfacer las condiciones que afectan a los cinco sentidos, como la visión o la sensación corporal térmica o acústica, y las externalidades negativas se pueden cuantificar, ya sea en dinero, CO2e, u otro, entonces, la barrera que falta por superar para dar el gran salto de traspasar todos estos principios del papel a la realidad y lograr la masificación corresponde a su factibilidad. 

Es aquí donde entra el principio de Certificación Nacional. Ya que la factibilidad y, por ende la masificación, se encuentran relacionadas con las condiciones locales y sociales para su aplicación. Muy distinto es premiar el uso de energías limpias a través de equipos modernos de alta eficiencia presentándose así en el papel, pero aplicarlo a una localidad donde el combustible utilizado es la leña y la realidad local ha tenido constantemente un presupuesto y una operabilidad que no se condice con el alcance del diseño. 

El proyectista es clave para lograr lo anterior, ya que debe tener la capacidad de acercar a la realidad local un diseño que tiene como objetivo cumplir los dos principios básicos: aumentar la CAI y disminuir las externalidades negativas, pero de manera factible. De nada sirve un Chiller con COP de 4.2 instalado en una escuela de Puerto Tranquilo, donde cualquier técnico para mantenerla se encuentra en Coyhaique y el costo de alcanzar confort encendiendo el sistema centralizado es tres veces superior al gasto que incurrían antes en el colegio a través de salamandras con las cuales no alcanzaban confort. El salto puede ser cuántico, y es responsabilidad de las autoridades y las políticas públicas generar TDRs concordantes, y no dejarlo sólo en manos del proyectista.

Bajo esta premisa de Nacional, CES justamente privilegió variables que fuesen aplicables a las distintas realidades locales, pero manteniendo altos estándares internacionales, mezcla compleja, pero factible. La premisa de hace casi 10 años, en los diseños de CES, de diferenciar entre arquitectura – diseño pasivo e instalaciones – sistemas activos, sigue siendo válida; sin embargo, el principio de la mejora continua ya tocó su puerta y el Instituto de la Construcción como entidad administradora de CES supo recoger las inquietudes y ya se encuentra en proceso de actualización.

Integración de energías renovables y sistemas pasivos en la arquitectura

PorJosé Guerra Ramírez, director Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte y asesor CES

La integración arquitectónica de las energías renovables en la envolvente de los edificios actúa, especialmente, en el diseño de fachadas y componentes de protección, aislación térmica y acústica, ventilación, iluminación natural, entre otros. La conceptualización de la fachada se debe rediseñar como un elemento de captación energética, transformando la envolvente del edificio en el principal elemento generador de la energía limpia.

Hoy, la fisonomía de la envolvente arquitectónica asume nuevas formas y funciones, características de diseño donde la fachada verde elimina CO2 y produce alimentos, la fachada solar produce autonomía energética y las nuevas fachadas más variables y dinámicas aportan una nueva estética arquitectónica 

La fachada como generadora, captadora y productora de energía, permite integrar los paneles fotovoltaicos en la propia ventana, incorpora una solución pasiva como: muro ventilado, aleros fijos o móviles, elemento de control de la radiación solar en superficies horizontales y verticales, filtros o tamiz de control de la luz natural, en la cubierta como cobertizos, sombreadores, todas soluciones que aportan al desarrollo de la arquitectura sustentable y adaptación al cambio climático.

Por eso, en la UCN hemos desarrollando el Proyecto FIC-R Contenedor Demostrador de estrategias de integración de las ERNC, para fortalecer la industria de viviendas sustentables en zonas áridas. Este proyecto de investigación aplicada, financiado con fondos del Gobierno Regional, busca desarrollar y evaluar las estrategias de integración arquitectónica, especialmente la energía solar fotovoltaica, a través de la construcción de un prototipo de investigación. 

Estamos haciendo estudios locales y mediciones para ofrecer, datos y soluciones tecnológicas adecuadas a las viviendas de la región, que fortalezcan e impacten en la industria de viviendas sustentables nuevas o existentes de la región de Antofagasta. Las soluciones que vemos hoy en nuestras ciudades no se integran al edificio, son un artefacto más instalado en la cubierta. Sin embargo, se debe buscar la integración arquitectónica de los paneles fotovoltaicos en la envolvente del edificio. 

En este ámbito, el mercado ofrece distintas tecnologías que permiten integrar aleros, barandas o quiebra vista, y también los paneles se pueden incorporar como una doble piel para implementar un sistema pasivo de fachada ventilada y control de la radiación solar, adicional a la captación energética. El conjunto de estas iniciativas permite que el sector de la arquitectura, construcción y gestión de los edificios comiencen a actuar de manera coordinada, consiguiendo que la integración de las energías renovables en la edificación sea una realidad.

 Sin duda, los primeros pasos hacia la transición energética y transformación cultural que implica desarrollar nuevas formas y conductas de uso de la energía, para dar respuesta a los objetivos de desarrollo sustentable de la ONU y, en particular, al objetivo número 11: desarrollar ciudades y comunidades sustentables.

Contribuciones a una evaluación objetiva del nivel de sustentabilidad en Chile

Por Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable (CES)

El trabajo que hemos realizado en CES durante los seis años en que ha estado presente en el mercado chileno, nos permite decir que es una herramienta que se ha consolidado, lo que se refleja en la cantidad de proyectos que tenemos hoy en el sistema y en el enorme interés por los Premios CES desarrollados en los últimos dos años. A la fecha, llevamos más de 50 proyectos certificados y más de 330 se encuentran en proceso de hacerlo.

A comienzos de este año, con el lanzamiento de la Certificación de Vivienda Sustentable, se completó el alcance de las herramientas desarrolladas en Chile para evaluar la sustentabilidad de la edificación.

Desde el comienzo del desarrollo de la herramienta para viviendas, hemos estado presentes colaborando desde el Comité Directivo y los Comités Técnicos que la CVS formó para organizar este trabajo. Ambas certificaciones hicimos esfuerzos para homologar el lenguaje y compartir lineamientos, de modo que permitiera entregar una visión de conjunto de “herramientas nacionales”, a lo que se suma la actualización de la plataforma CES, de manera que contengan la misma lógica de funcionamiento.

Las certificaciones contribuyen con una evaluación objetiva del nivel de sustentabilidad que incorpora un edificio o vivienda, permitiendo visibilizar y validar sus atributos para que puedan ser utilizados como información útil en la venta o para acceder a incentivos. Un ejemplo de esto son los bonos verdes con los que actualmente trabaja el Estado de Chile, y a los que CES contribuye con la validación de parámetros de consumo de energía y reducción de emisiones asociadas. En el ámbito de la vivienda también se encuentran trabajando en mecanismos de incentivo para ser aplicados en el país.

Es importante que el trabajo colaborativo continúe, de manera de potenciar las certificaciones locales. En este camino ya estamos preparando una agenda de trabajo con temas transversales y específicos, como por ejemplo, abordar los edificios con usos mixtos y facilitar el proceso de certificación del conjunto completo.

Desde CES tenemos importantes desafíos, como la ampliación del alcance de la herramienta a edificios existentes y, en 2021, desarrollar una versión CES para aeropuertos e infraestructura, así como otra para centros comerciales; continuar con el monitoreo de edificios certificados para mostrar resultados reales de comportamiento y funcionamiento y colaborar a nivel internacional con nuestra experiencia en sistemas de certificación de sustentabilidad.

Fuente: CVS Chile