Desde su implementación, CES ha impulsado un cambio cultural y técnico en la industria, motivando a mandantes públicos y privados a elevar los estándares de sustentabilidad en sus proyectos. Gracias a su compromiso, cientos de edificios en Chile han sido diseñados y construidos con criterios de eficiencia energética, confort y respeto por el medioambiente, mejorando así la calidad de vida de las personas y promoviendo una industria más responsable y competitiva.
Este año, celebramos la consolidación de nuestra Certificación CES y más de una década contribuyendo con un impacto positivo en la edificación de nuestro país. Conmemoramos el esfuerzo de quienes confiaron en CES como un aliado clave para mejorar sus edificaciones y agradecemos a cada profesional, institución y organismo que ha hecho posible este avance. Pero no nos detenemos aquí. Nos enfrentamos a nuevos desafíos y oportunidades, y seguimos comprometidos en la evolución de nuestra certificación para adaptarnos a los cambios tecnológicos, normativos y ambientales que el mundo exige.
Queremos que esta celebración sea un espacio de encuentro, reflexión e inspiración. Durante los próximos meses, desarrollaremos diversas actividades para compartir experiencias, reconocer los avances y proyectar juntos el futuro de la construcción sustentable en Chile. Invitamos a todos quienes han sido parte de este camino a sumarse y, sobre todo, extendemos una invitación especial a nuevos mandantes para que sean protagonistas del cambio.
Construir sustentabilidad no es solo una meta, es un compromiso con el presente y el futuro.
Por Marcos Brito, gerente de Construye2025 y director ejecutivo (interino) del Instituto de la Construcción
Hace una década, hablar de construcción sustentable en Chile era casi una visión utópica. El concepto, aunque prometedor, enfrentaba barreras culturales, tecnológicas y económicas que lo mantenían distante de la realidad cotidiana de la industria. Sin embargo, 10 años después, los avances en sustentabilidad demuestran que Chile no solo ha avanzado, sino que lidera iniciativas clave en la región.
En Construye2025, hemos sido testigos y partícipes de una transformación que, más allá de la adopción de nuevas tecnologías, refleja un cambio cultural profundo. Hoy, la construcción sustentable ya no es una opción, sino una necesidad frente a los desafíos climáticos y sociales. Este proceso, impulsado por actores públicos, privados y académicos, ha sentado las bases para una industria más eficiente, responsable y resiliente.
Hitos de una transformación necesaria
Uno de los avances más significativos ha sido la implementación de prácticas de economía circular en el sector. La construcción, que históricamente ha sido responsable de un alto porcentaje de emisiones de carbono y generación de residuos, hoy adopta soluciones innovadoras para minimizar su impacto. Desde el reciclaje de materiales hasta la industrialización de procesos, cada paso nos acerca a un modelo más sostenible.
La Hoja de Ruta para la Gestión Sustentable de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), desarrollada por Construye2025, el MOP, Minvu, MMA y Corfo, ha sido un pilar clave en este proceso. Este documento estratégico establece metas claras para reducir, reutilizar y reciclar los desechos (recursos) generados en las obras, promoviendo un cambio estructural en la forma de construir en el país. Su implementación no solo ayuda a mitigar el impacto ambiental del sector, sino que también genera oportunidades para la creación de nuevos mercados y empleos relacionados con la economía circular. Junto con ésta, la Estrategia de Economía Circular en Construcción, lograda en conjunto con la CChC y el Instituto de la Construcción, sienta un precedente de voluntad colaborativa..
Asimismo, otro importante avance ha venido de la mano de mejorar el estándar de construcción, donde el desarrollo de certificaciones como la Certificación Edificio Sustentable (CES) ha sido fundamental para elevar los estándares de calidad ambiental y eficiencia energética en las edificaciones chilenas. La CES, diseñada específicamente para responder a las necesidades locales, se ha convertido en una herramienta poderosa para impulsar proyectos que prioricen el ahorro energético, la reducción de emisiones y el confort de sus ocupantes. Desde edificios públicos hasta desarrollos privados, esta certificación ha demostrado que construir de manera sustentable es no solo viable, sino también beneficioso a largo plazo.
CES, junto con otras iniciativas, refleja cómo Chile ha tomado la delantera en la promoción de construcciones que responden a las necesidades del presente sin comprometer el futuro. Estas certificaciones no solo son una herramienta técnica, sino también un vehículo para educar y sensibilizar a la industria y a la sociedad sobre la importancia de construir con un enfoque sustentable.
Además, el avance en tecnologías digitales, como el uso de BIM (Building Information Modeling), ha revolucionado la manera en que planificamos y ejecutamos las obras, permitiendo optimizar recursos y reducir el desperdicio. A esto se suma un trabajo continuo en el fortalecimiento del capital humano, donde programas de capacitación han preparado a miles de profesionales para enfrentar los desafíos que plantea esta transición hacia una construcción más verde y tecnologizada.
Desafíos hacia el futuro
A pesar de los avances, el camino hacia una construcción completamente sustentable (carbono neutral) sigue presentando retos. Es crucial acelerar los cambios regulatorios que permitan un despliegue masivo de soluciones sustentables, así como fomentar la inversión en innovación y tecnología. Además, debemos garantizar que este progreso sea transversal, beneficiando no solo a grandes empresas, sino también a pequeñas y medianas constructoras y empresas proveedoras.
En este contexto, la coordinación entre el sector público, privado y académico se vuelve indispensable. Desde Construye2025, hemos comprobado que mediante la colaboración y la articulación público-privada-académica es posible superar las barreras y garantizar que los beneficios de este progreso alcancen a todos los sectores de la sociedad.
Hoy, al mirar hacia atrás, podemos afirmar que los últimos 10 años han sido un período de aprendizaje, colaboración y crecimiento para el sector de la construcción en Chile. Pero también es el inicio de un desafío mayor: consolidar estos avances y proyectarlos hacia un futuro aún más ambicioso.
Invito a todos los actores de la industria a redoblar esfuerzos en torno a iniciativas como la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción y la certificación CES, que son símbolos del compromiso país con la construcción sustentable. Porque el desarrollo sustentable no es un destino, sino un camino que debemos recorrer unidos, construyendo juntos un Chile más sostenible, más productivo y más equitativo.
Por Paola Molina, presidenta de CES entre julio de 2021 y agosto de 2024
La Certificación Edificio Sustentable, que he tenido el honor de acompañar desde sus inicios y liderar durante los últimos tres años, se encuentra en una etapa clave de consolidación, estando próxima a cumplir 10 años de operación.
Durante este periodo, junto a su directorio y equipo de administración, hemos impulsado avances significativos que han fortalecido su rol como referente en sostenibilidad dentro del sector de la construcción en Chile, contribuyendo tanto a la diversificación de las certificaciones como al compromiso nacional de reducción de emisiones y adaptación climática.
2021: Año de consolidación y nuevos hitos
El año 2021 estuvo marcado por un notable aumento del 40% en la inscripción de proyectos respecto al año anterior, alcanzando un total de 87. Un hito crucial fue la certificación de los primeros hospitales bajo la versión CES Hospitales, incluyendo los hospitales de Quillota-Petorca, Curicó y Mutual Providencia. También culminamos el convenio con el Ministerio de Energía, cuyos estudios sentaron las bases para desarrollar estrategias de NetZero Energía y Carbono, esenciales para que el sector construcción aporte a un futuro sustentable en Chile. Además, en este año, Chile emitió sus primeros Bonos Verdes incorporando edificaciones, donde un 38% de la reducción de emisiones correspondió a proyectos de la DA MOP validados por CES. Cerramos el año con la tercera ceremonia de los Premios CES, realizada en formato online debido a la pandemia.
2022: Diversificación y actualización normativa
El año 2022 fue clave en la diversificación de CES, con la inscripción de proyectos de instituciones como JUNJI, el IND y varios municipios, lo que amplió significativamente nuestra base de mandantes. Un hito importante fue el lanzamiento de la versión CES 1.1 de uso obligatorio, desde abril, que incorporó nuevos requerimientos de Huella de Carbono y Gestión de Residuos, alineados con las metas de economía circular y la emisión de futuros Bonos Verdes. Este año también celebramos la cuarta ceremonia de los Premios CES, a pesar de las restricciones post-pandemia, con todos los resguardos de aforo, la ceremonia fue un éxito; contó con la participación del subsecretario del MOP y se destacó la entrega de un nuevo reconocimiento a un profesional destacado en el medio, que a través de su ejercicio profesional, haya aportado al desarrollo sustentable del sector, siendo otorgado en esta oportunidad al destacado arquitecto Guillermo Hevia Hernández.
2023: Innovación y resiliencia
En 2023, nos enfocamos en la innovación y la resiliencia. En medio de condiciones difíciles para el sector construcción, avanzamos en la creación de la versión CES para Edificios Existentes, iniciando pilotos, y comenzamos el desarrollo de la versión CES Aeropuertos, que incluye actualizaciones en áreas clave como Agua, Energía y Acústica, además de la incorporación de nuevos temas como Huella de Carbono, electromovilidad y H2 verde. Paralelamente, comenzamos a trabajar en la versión CES Resiliencia, que abordará riesgos como terremotos, incendios forestales e inundaciones, entre otros, reafirmando nuestro compromiso con la adaptación al cambio climático. El año culminó con una memorable quinta ceremonia de los Premios CES, realizada en la Cámara Chilena de la Construcción, reuniendo a gran parte del ecosistema de CES.
A principios de este año se logró pasar la barrera de los 500 proyectos registrados dentro del sistema de la certificación, lo que significa otro hito importante; y poner en marcha dos comités técnicos para CES resiliencia, el de Riesgo sísmico y el de Cambio Climático.
Un sector que avanza hacia un desarrollo sostenible de la mano de CES
Este trienio ha sido de un acompañamiento estratégico en el desarrollo continuo de CES, con la mirada puesta en la siguiente década. Hemos visionado todo el ciclo de vida de los edificios, anticipándonos a futuros escenarios y abrazando la economía circular como herramienta clave para optimizar el uso y demanda de recursos a lo largo del ciclo de vida de una construcción. Además, hemos fortalecido la articulación con actores clave del sector público, privado y academia, además de difundir la certificación en otros países del continente, lo que ha permitido expandir la influencia y relevancia de CES.
Visitar los proyectos, hablar con sus usuarios y constatar de primera fuente los positivos impactos sociales, ambientales y económicos, ha sido una experiencia profundamente motivante, conteniendo un abanico de proyectos, que abarcan desde proyectos menores a 700m2 hasta proyectos mayores a 20.000m2. No tengo dudas de que la certificación continuará fortaleciéndose, abarcando nuevas tipologías, enfrentando nuevos desafíos y adoptando requerimientos futuros, que afianzarán la ruta hacia la carbono neutralidad del sector construcción, debido a que CES cuenta desde sus inicios con una estructura resiliente y adaptable que facilita la mejora continua.
Es un orgullo haber podido contribuir activamente durante este periodo, presidiendo la certificación, a la consolidación y diversificación de CES, que hoy es una herramienta esencial para la sostenibilidad, asumiendo un liderazgo, en el sector construcción en Chile.
Por Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable.
Dentro de los múltiples beneficios que tiene para un país contar con una certificación para edificación propia, están los que se asocian directamente del desempeño del edificio y otros que, aunque no tienen tanta visibilidad, son muy relevantes de destacar.
Uno de estos parámetros es la emisión de gases de efecto invernadero GEI, y su reducción respecto al edificio de referencia, con la métrica de CO2 equivalente / año. Poder determinar las reducciones de emisiones en los edificios que se certifican y proyectos que se precertifican con CES, contribuye de manera significativa a acciones que se vinculan con “financiamiento verde”.
La versión CES v1.1 permite determinar la reducción de las emisiones en la etapa de operación de un edificio, basado en la estimación del consumo de energía con los equipos implementados y la comparación respecto al edificio de referencia. El alcance a todo el ciclo de vida de la edificación se encuentra actualmente en desarrollo y será implementado inicialmente en la futura versión CES Aeropuertos, para luego, con el cambio de las respectivas versiones, incorporarse también en CES Edificios Uso Público y CES Hospitales.
Poder llegar a ser una herramienta validada internacionalmente de cuantificación de reducción emisiones de CO2eq o huella de carbono, requirió un gran trabajo conjunto entre los ministerios de Obras Públicas, de Hacienda, de Medio Ambiente y CES. Durante los años 2019 y 2020, pasamos por una exhaustiva revisión de la metodología de cuantificación por parte de la consultora francesa Vigeo Eiris en cumplimiento de los estándares de Climate Bonds Initiative (CBI). Todo esto permitió que en la última emisión de Bonos Verdes de Chile en 2021, la reducción de CO2 en la edificación llevada adelante por DA MOP aportara con 38% de los aproximadamente US$ 4.250 millones.
Desde CES hemos continuado colaborando anualmente con la DA MOP para reportar las reducciones de emisiones de sus proyectos, las que se incrementan año a año al aumentar la cantidad de proyectos certificados. En 2023 (periodo hasta 2022) informamos una reducción acumulada de los edificios certificados hasta ese año de 11.059 tCO2eq/año, y durante este 2024 (periodo 2023) reportamos 985 tCO2eq/año adicionales por los nuevos edificios certificados, lo que, sin duda, servirá de base para una futura emisión de bonos verdes.
Todo esto ha significado un importante impulso para CES, ya que otras instituciones se han sumado al uso de la certificación, permitiéndoles la cuantificación de reducción de emisiones asociadas a sus proyectos, entre las que podemos destacar al Ministerio de Obras Públicas con sus Direcciones de Arquitectura y Aeropuertos, Ministerio de Salud (y todos los Servicios de Salud involucrados), Ministerio de Educación, Instituto Nacional del Deporte (IND), Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) y el reciente trabajo que hemos comenzado con la Dirección General de Concesiones MOP.
Cómo CES, seguiremos trabajando en visibilizar los beneficios de incorporar sustentabilidad en la edificación, evaluada y cuantificada.
La experiencia vivida a fines de mayo durante la estadía en la Universidad de Nottingham, Inglaterra, por los cinco integrantes del equipo ganador del concurso Desafío Net Zero 2030 y su profesor, pertenecientes a la Universidad Autónoma de Chile, junto con tres miembros de la organización del concurso, ha sido, sin duda, transformadora. Además, contamos con la compañía de la arquitecta Dra. Nina Hormazábal, jurado del concurso, y de nuestro anfitrión, también jurado y uno de los impulsores de esta experiencia, el arquitecto Guillermo Guzmán, académico de la Universidad de Nottingham.
Esta oportunidad única no sólo nos permitió adentrarnos en uno de los centros académicos más destacados a nivel mundial en el área de la sostenibilidad, sino que también nos brindó la posibilidad de tener una experiencia inmersiva en la cultura local, compartir con expertos y estudiantes, visitar laboratorios con viviendas a escala 1:1, donde se están abordando los desafíos futuros del sector de la construcción en el contexto del cambio climático, y compartir visiones al respecto.
Desde el primer día, la atmósfera de la universidad nos envolvió en un ambiente de innovación y sostenibilidad. Recorrimos modernos laboratorios y centros de investigación, donde, bajo la premisa de adaptarse a las condiciones climáticas futuras, se están desarrollando prototipos de soluciones reales para alcanzar, como país, la meta de cero emisiones netas de carbono.
Entre reuniones con investigadores y colaboradores de los laboratorios, pudimos constatar desde la organización el acierto y la magnitud de los retos establecidos en las bases del concurso Desafío Net Zero 2030 y la importancia de seguir avanzando en su difusión.
Uno de los momentos más destacados fue la oportunidad de presentar el concurso y el proyecto ganador a un panel representativo de la universidad, donde recibimos un valioso reconocimiento por los resultados obtenidos. Los estudiantes pudieron compartir sus aportes con otros alumnos y profesionales de dicha casa de estudios, quienes también estaban desarrollando propuestas similares a la expuesta.
Las visitas a proyectos en curso, tanto dentro como fuera de la universidad, nos inspiraron profundamente. Desde el monitoreo de edificios energéticamente autosuficientes, la innovación en nuevas tecnologías y materiales, el desarrollo de edificios y entornos paisajísticos que propician la reconexión con la naturaleza, hasta sistemas de transporte urbano sostenibles; cada iniciativa nos mostró que el camino hacia un futuro sostenible no solo es posible, sino que ya está en marcha. El concurso se integra en este esfuerzo, impulsando la innovación en la concepción y diseño de proyectos, y nos motiva a seguir adelante, sabiendo que estamos en la dirección correcta.
Lo que colaboró a marcar la diferencia fue el intercambio cultural y académico con otros estudiantes y profesionales. Las discusiones abiertas y el trabajo colaborativo nos hicieron ver que, aunque nuestros orígenes y contextos son diferentes, compartimos una visión y un objetivo común: aportar al desarrollo del sector de la construcción, con diseños y soluciones de enfoque multidisciplinario que permitan una viabilidad eficiente y sistémica entre nuestros edificios, su uso, fin de vida y el ambiente que los rodea. La red de contactos construida es invaluable para futuros desafíos, ya que sabemos que el cambio climático requiere un esfuerzo conjunto a nivel global.
La última actividad programada fue una presentación ante la embajadora de Chile en Inglaterra, Ximena Fuentes, donde expusimos el concurso y el proyecto, y compartimos visiones sobre cómo seguir avanzando en esta ruta. Al finalizar el encuentro, nos reunimos con Alastair Parvin de WikiHouse, sistema de código abierto utilizado por el equipo ganador, donde pudimos compartir visiones de desarrollo.
En resumen, la pasantía en la Universidad de Nottingham fue mucho más que una experiencia académica; fue una alianza y un impulso hacia un compromiso aún mayor con la sostenibilidad. Volvimos a casa con, además de todo lo vivido, la firme convicción de que seguir trabajando en este camino nos permitirá alcanzar la meta de un país y un globo carbono neutral.
El equipo nos hizo llegar cada uno un mensaje al cierre de la visita, el capitán del equipo Sebastián Maureira expresó: “Muchas gracias a todos por todo, sin duda fue una experiencia inolvidable, de mucho crecimiento y esencial para enfocarnos en los futuros pasos como profesionales”, y por parte del equipo: Cristóbal Torres: “Muchas gracias por la disposición a querer entregar a otras generaciones esta mirada”, Carlos Melo: “gracias por aportar para que esto fuera posible, me llevo mucho conocimiento y sobre todo me sirvió para abrir la mente”, Joaquín Cornejo: “fue una experiencia que rompió barreras y limitaciones “ y Enzo Aladir: “Regreso con la tarea de aprovechar esta oportunidad al máximo”, sin duda la semilla quedó muy bien plantada.
El Desafío Net Zero 2030, bajo el paraguas de la sostenibilidad, utilizando las herramientas y materiales disponibles en nuestro país, poniendo foco en el ahorro de recursos como la energía, el agua y los materiales, y utilizando la industrialización como medio para minimizar la generación de residuos y emisiones, ha sido una especie de envión catalizador que nos permite tener certezas de buenos resultados, eficiencia y productividad sostenible, impactando positivamente en los ámbitos sociales, ambientales y económicos. Esto nos impulsa a seguir avanzando en este camino.
Como diría Arquímedes: ¡Eureka! Estamos en el camino correcto.
Por Bárbara Rodríguez, académica FAU, Universidad de Chile; coordinadora Magíster en Tecnologías de la Edificación; miembro fundador Foro del Liderazgo del Carbono (CLF LATAM), directora de Certificación Edificio Sustentable.
El año 2021, el Instituto de la Construcción mandató el estudio para construir la definición de Edificación Cero Emisiones Netas y Edificación Cero Energía Neta para Chile con el fin de integrarla a la certificación CES. Un segundo objetivo de este estudio fue apoyar la creación, desarrollo y fortalecimiento de una base de datos y línea de base de huella de carbono para el ciclo de vida completo de la edificación, orientada a proyectos que están en su fase de planificación y diseño.
El estudio se levantó en el marco de un convenio entre la subsecretaría de Energía firma un Convenio de Colaboración Técnica y Transferencia de Recursos con la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y el Instituto de la Construcción, con el objetivo general de aportar en la ampliación del alcance y la mejora del modelo técnico de la Certificación de Edificio Sustentable (CES).
La tarea de contar con dichas definiciones para nuestro país aportaba además al cumplimiento de las metas establecidas en la estrategia climática de largo plazo que indica entre otras metas “Al 2050, todos los nuevos edificios residenciales y no residenciales deberán alcanzar emisiones netas cero” . Adicionalmente dichas definiciones se incluyeron en las metas de la Actualización de la Política Energética 2050, Plan Nacional de Eficiencia Energética 2022-2026, y la Contribución Nacional Determinada, actualización 2020.
La primera parte de dicho estudio incluyó una revisión bibliográfica y regulatoria internacional de nueve países (o estados) que cuentan con distintas definiciones de cero emisiones netas y cero energía netas para sus edificaciones: Noruega; Suiza; Países Bajos, Finlandia, Australia, Inglaterra, Francia, España y California. En la segunda parte se identificaron posibles brechas de orden organizacional, regulatorio, técnico, tecnológico, social y financiero, respecto a la adopción, en Chile, de las definiciones. Para cada una de ellas, se propuso luego un esquema de oportunidad de solución o medida de mitigación, priorizada a corto, mediano y largo plazo, destacando aquellas medidas que puedan ser catalizadoras. Finalmente, en el tercer informe se abordó la propuesta de definición de edificaciones de consumo de energía neta cero y edificaciones de carbono neto cero, identificando normativa asociada a la consolidación de ambas definiciones, en Chile y estableciendo una recomendación de alcance para materiales y el ciclo de vida completo del edificio.
De acuerdo a dicho estudio, una edificación de consumo de energía neta cero se define como “Edificio de consumo de energía neta cero, que durante su ciclo de vida (producción, construcción, operación, fin de vida útil), logra minimizar sus emisiones de carbono incorporado y operacional, y compensar cualquier saldo carbono restante”, mientras que un edificio de consumo de energía neta se define como “Edificio que gracias a su diseño pasivo logra un alto rendimiento energético, y su energía anual neta consumida es cubierta por fuentes de energía renovable generadas en el sitio o cercano a este”.
Desde el año 2021 nuestro país cuenta con la definición de una edificación cero emisiones netas, a través de un estudio mandatado por el Instituto de la Construcción y bajo un convenio tripartito entre la DA MOP, el IC y la Subsecretaría de Energía. Esta definición que contó con un proceso participativo apunta al cumplimiento de la meta.
En base a lo anterior resulta natural que el modelo técnico de la CES incorpore los lineamientos para alcanzar el estándar cero emisiones netas. Esto implica consolidar un enfoque de medición del carbono de ciclo de vida dentro del sistema de certificación que incluya tanto el carbono operacional así como también el carbono incorporado.
El carbono operacional es actualmente abordado en el sistema de certificación v1.1 en los requerimientos de Arq.Energía 5- Demanda de Energía, a través de la Evaluación prestacional, INSt. Energía 15 a 17 a través del requerimiento de reducción del consumo anual de energía de todo el edificio e INST. Energía 19 Huella de carbono que establece el requerimiento voluntario con puntaje.
La reducción del carbono incorporado puede ser establecido en el futuro dentro de la categoría de Arq & Construcción. Materiales y Residuos, con la evolución de la variable 08 ARQ.M&R Declaración Ambiental de Productos. Este requerimiento puede llamarse “Carbono de Ciclo de Vida Completo” y puede incluir una medición estandarizada del carbono incluyendo las etapas de manufactura, construcción, y fin de ciclo de vida.
Siguiendo la lógica de la evaluación energética prestacional, los equipos de proyecto pueden hacer una modelación del carbono incorporado en etapas tempranas del diseño y comparar un caso propuesto contra el proyecto base. Al igual que en la medición del consumo energético, lo que se busca no es el indicador en sí, si no más bien lograr un porcentaje de reducción a través de varias iteraciones de diseño. Esto permite la utilización de una amplia gama de herramientas de modelación del carbono de ciclo de vida completo.
La variable puede incluir el requerimiento obligatorio de medir en alcance de sistemas estructurales, fundaciones y envolvente y de manera voluntaria los sistemas mecánicos, eléctricos y sanitarios, junto con terminaciones.
Por Jorge Tobar Palma, ingeniero civil estructural de la U. Chile, C.E.O CLANN INGENIEROS, director de AICE
Como ingeniero civil estructural y director de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE), así como integrante del Subcomité de Madera, he tenido la oportunidad de observar de cerca la evolución de la madera, tanto desde un punto de vista estructural como medioambiental. El diseño con madera ha ganado popularidad en los últimos años debido a sus múltiples ventajas, como la disminución de la huella de carbono de las edificaciones; pero también es fundamental asegurarse de que cumple con las normativas vigentes para garantizar la seguridad y la eficiencia de las estructuras.
Cumplimiento normativo
La madera, al igual que cualquier otro material de construcción, debe cumplir con estrictas normativas para ser utilizada de manera segura en proyectos estructurales. En Chile, las normativas que regulan el uso de la madera en la construcción se encuentran detalladas en la Norma Chilena NCh1198, la cual establece los requisitos que deben cumplir las estructuras de madera en cuanto a diseño, materiales, ejecución y mantenimiento.
El diseño con madera debe considerar aspectos como la resistencia a la carga, el comportamiento ante el fuego y la durabilidad frente a factores ambientales. Es crucial que los ingenieros estructurales realicen un análisis exhaustivo y utilicen métodos de diseño avanzados, como el análisis por elementos finitos, para asegurar que las estructuras cumplan con los estándares de seguridad y eficiencia.
Beneficios del diseño con madera
Sostenibilidad: La madera es un material renovable y su uso en la construcción contribuye a la reducción de la huella de carbono. La gestión sostenible de los bosques garantiza un suministro constante de este recurso.
Rapidez de construcción: Las estructuras de madera suelen ser más rápidas de montar en comparación con otros materiales, lo que puede resultar en una reducción significativa de los tiempos de construcción.
Aislamiento térmico y acústico: La madera posee propiedades de aislamiento térmico y acústico, lo que mejoran la eficiencia energética y el confort en los edificios.
Restricciones y desafíos
Resistencia al fuego: Aunque la madera es combustible, los avances en tratamientos ignífugos y diseños estructurales han mejorado su comportamiento ante el fuego. Sin embargo, sigue siendo un aspecto crítico a considerar en el diseño.
Durabilidad: La madera es susceptible a la degradación por humedad, insectos y hongos. Es necesario implementar medidas de protección, como tratamientos químicos y diseños que minimicen la exposición a la humedad.
Normativas y conocimientos técnicos: La adopción de la madera en la construcción requiere un conocimiento especializado y una correcta interpretación y aplicación de las normativas vigentes. La formación continua y la actualización de los profesionales del sector son fundamentales.
En conclusión, el diseño con madera representa una opción viable y sostenible para la construcción de estructuras. Su adecuada implementación requiere el cumplimiento de estrictas normativas y una comprensión profunda de sus propiedades y limitaciones. Como ingenieros estructurales, debemos seguir investigando y desarrollando técnicas que permitan aprovechar al máximo los beneficios de la madera, garantizando, al mismo tiempo, la seguridad y durabilidad de las estructuras. Desde esa perspectiva, tenemos la certeza de que las estructuras mixtas deberían ser el punto de partida en un país sísmico como Chile.
Evidentemente que el foco principal de la actualización es viviendas, pero también se incorporan requisitos para edificios de uso Educación, Salud y Hoteles. Muchos de los proyectos en los que ya se ha convertido en un estándar incorporar CES, como Jardines Infantiles, Escuelas, Colegios, Liceos y Edificios Educación Superior en el caso de usoeducación, y Centros médicos, CESFAM, Hospitales y Clínicas, para uso salud.
Dentro de los puntos que será necesario profundizar el análisis, en atención a posibles modificaciones que necesiten los requerimientos CES, se encuentran:
Sincronía entre la zonificación térmica y zonificación climática, ambas de la NCh1079.
Requerimientos para envolvente térmica mínimos y su relación con el caso de referencia de CES.
Requerimientos de infiltración de aire.
En general, hay una correlación bastante buena entre las zonas térmicas y climáticas, con excepción de algunas zonas pobladas, relevantes pero puntuales, como por ejemplo La Serena- Coquimbo. Será necesario evaluar los ajustes que requiere CES para abordar adecuadamente estas diferencias.
Respecto al segundo punto, envolvente térmica, la actualización de la versión CES Edificios de Uso público v1.1 incluyó, entre varios aspectos, un ajuste en los estándares mínimos para el caso de referencia. Debido a que nuestra actualización se produjo hace casi dos años, sin tener completamente a la vista los nuevos requisitos del 4.1.10 de la OGUC, los requerimientos asociados de la v1.1 se encuentran en el mismo orden de magnitud, pero en algunas zonas presentan leves diferencias.
Un ejemplo es lo que se muestra en la siguiente tabla, que para el caso de muros presenta algunas diferencias en todas las zonas climáticas (respecto de las térmicas de la OGUC):
En el último punto, infiltración de aire, el esquema de certificación CES ha abordado hasta el momento el tema como requerimiento voluntario, con el ensayo de infiltración de aire (blower door test). Con la actualización del 4.1.10 de la OGUC el escenario cambia, ya que se vuelve una exigencia reglamentaria realizar la prueba y, por lo tanto, debería pasar a ser un requerimiento obligatorio en CES, dejando espacio para el requerimiento voluntario cumplimientos por sobre el mínimo.
Todos estos temas los comenzaremos a revisar en un Comité Técnico especifico al que pronto convocaremos, pero siempre es una buena noticia tener que ajustar los requerimientos voluntarios porque los mínimos reglamentarios avanzan, es el espíritu de la certificaciones y su relación con los reglamentos.
Durante 2023 el Instituto de la Construcción desarrolló una consultoría para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), centrada en la Resiliencia y sostenibilidad en los códigos de construcción de América Latina y El Caribe. En el ámbito de la sustentabilidad se abordaron adicionalmente certificaciones y sellos voluntarios, con colaboración activa del Chile GBC, lo que permitió levantar la situación actual del uso de certificaciones internacionales y locales en cada país de Latinoamérica.
En este contexto, desde CES y el Instituto, tuvimos la oportunidad de colaborar en una Nota Técnica basada en la información levantada, en la que el Instituto de la Construcción participó en coautoría.
Uno de los principales hallazgos en el ámbito de la sustentabilidad es el rol que juegan las certificaciones voluntarias, que contemplen variables que no están en los reglamentos y/o sean establecidas por sobre los estándares reglamentados, para, de esta manera, orientar y promover mejores estándares en las edificaciones y construcciones.
En materia de sellos y certificaciones locales, se identificaron 10 certificaciones, distribuidas en Brasil (5), Chile (2), Colombia (1), Costa Rica (1), y Guatemala (1); y 13 sellos o calificaciones distribuidos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá y Uruguay. Todos estas son aplicables a diferentes usos de edificios y/o viviendas, públicas y privadas.
Una certificación se considera más robusta cuando un tercero independiente es responsable de realizar pruebas de comprobación y otorgar la certificación. De estos, solo Brasil y Chile cuentan con sistemas de verificación independiente. Por otro lado, únicamente Argentina, Chile, Colombia y México cuentan con etiquetado energético específico para el sector.
En el ámbito de los incentivos, se observó que países como Colombia, Bolivia, El Salvador y Perú, incluyen incentivos normativos en alguno de sus códigos, beneficios constructivos para aquellas edificaciones que incorporen parámetros de sostenibilidad o alcancen algún nivel de certificación bajo algún esquema local o internacional, sean éstas realizadas por el sector público o privado.
Se concluye que existe al menos una certificación aplicable a cada país, sean nacionales o internacionales y que las certificaciones nacionales generalmente se adaptan mejor al contexto y prioridades locales.
Este escenario es una muy buena base para la colaboración en Latinoamérica y El Caribe, en un modelo similar a lo que ha sido el destacado trabajo del Código Modelo de Diseño Sísmico para América Latina y El Caribe en el que el Instituto de la Construcción ha actuado de secretaría general.
Por Vittorio Tronci, jefe de la Unidad de Edificación de Ciudades del Ministerio de Energía
Como Ministerio de Energía, estamos trabajando en la implementación de la Ley de Eficiencia Energética, la cual en sus artículos 3 y 4 referidos a edificaciones, presenta desafíos significativos, especialmente en lo que respecta a la certificación de construcciones existentes.
Actualmente, la Calificación Energética de Viviendas sigue siendo un instrumento voluntario y entrará en vigor con la ley, una vez se cumplan los tiempos de toma de razón por la Contraloría. Sin embargo, la obligatoriedad aplicará a los edificios nuevos que incluyan publicidad de venta, sin considerar las edificaciones antiguas o existentes, lo que representa un desafío en el marco normativo.
Como institución, queremos avanzar generando proyectos demostrativos para la renovación energética del parque construido. En ese sentido, uno de los referentes más exitosos ha sido el Programa Mejor Escuela, que busca mejorar el acondicionamiento térmico de las escuelas y liceos de Chile con eficiencia energética.
Con un presupuesto de 19 mil millones de pesos, financiados por un fondo de infraestructura verde de la Dirección de Presupuestos (Dipres), este proyecto se ha transformado en un referente en la renovación energética de edificios existentes, respondiendo transversalmente a muchos de los temas que están considerados tanto en la Ley de Eficiencia Energética, como en los acuerdos establecidos dentro de la Agenda de Energía, que es la hoja de ruta de nuestro quehacer institucional.
Mediante la mejora de la envolvente térmica y la incorporación de atributos de eficiencia energética, Mejor Escuela, busca elevar los estándares de construcción y fomentar la competencia en el sector, con un impacto directo en mejorar la calidad de vida de las y los estudiantes de educación pública.
Un punto clave de este trabajo es la colaboración con la Certificación de Edificio Sustentable (CES), donde el Ministerio busca certificar al menos dos escuelas como pilotos de la nueva versión enfocada en edificaciones existentes. Este paso demuestra un compromiso con la certificación de construcciones, superando incluso las brechas normativas.
Es así, que, como Ministerio de Energía, no solo cumplimos con los requisitos establecidos, sino que también estamos liderando el camino hacia estándares superiores en la eficiencia energética de las edificaciones en nuestro país.