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Proyectos de 11 regiones han ingresado a CES durante 2018

En total, son 16 los edificios que han solicitado la certificación CES a la fecha.
Noticia 2Dieciséis son los edificios que han ingresado a la Certificación Edificio Sustentable en lo que va del primer trimestre de 2018. De ellos, tres están situados en la Región de Antofagasta y otros dos en la Región de la Araucanía, siguiendo la tendencia de los últimos edificios ingresados al sistema.

Por superficie destaca el Recinto Modelo de Educación y Trabajo El Arenal de la Región de Atacama, con 8.196 m2, junto con la Reposición del Liceo Octavio Palma Arica de la Región de Arica y Parinacota, con 7.074 m2.

Del total de los proyectos ingresados, diez tienen como mandante y unidad técnica a la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP), en tanto que cinco corresponden a municipios y sólo uno es del sector privado: el nuevo edificio de la Cámara Chilena de la Construcción de Santiago.

En este período también destacaron el ingreso al sistema de los primeros planteles penitenciarios de Chile: el anteriormente mencionado Recinto Modelo de Educación y Trabajo El Arenal de la Región de Atacama, y el Recinto Modelo de Educación y Trabajo La Laguna, de la Región del Maule (6.950 m2).

Espacios saludables

Entre los edificios que están buscando la certificación CES este 2018, se encuentran la 3° Compañía de Bomberos Pupuya de la Región de O’Higgins, y el Paso Fronterizo Pichachén (1.375), de la Región del Bío Bío.

Las características de sustentabilidad de ambos proyectos se enfocan, principalmente, en lograr un interior saludable y confortable para sus ocupantes, a menor costo y a menor impacto ambiental, “incorporando estrategias para obtener temperaturas de confort, acceso a buena iluminación natural en sus recintos y ventilación adecuada, apuntando al ahorro de energía”, comenta la asesora CES de ambos proyectos, Tatiana Vidal. Entre ellas destacan contar con una envolvente térmica eficiente, orientación favorable de los recintos, acceso favorable de iluminación natural, ahorro de agua (disminución entre 30% y 40%), sistemas de control para iluminación artificial y sistemas de control para ventilación. “Se incorporan estrategias para la calidad de aire interior, ahorro de energía, iluminación natural, ahorro de agua, separación de residuos, materiales con bajas emisiones, sistemas de control para el uso del edificio”, añade Vidal.

En el caso de estos dos edificios, se han incorporado estrategias de confort y eficiencia desde el principio, lo que ayuda a lograr “una mejor coordinación con los distintos especialistas y equipo de diseño. Por otro lado, se asegura cumplir ciertos estándares y requerimientos, que si no fuera con certificación no se sumarían a los proyectos. Por lo tanto, son proyectos que van midiendo su desempeño en el transcurso del desarrollo y van apostando a ciertas metas (puntos) a lograr, para generar la calificación total. Es un diseño informado, con todas las variables evaluadas en el desarrollo”, explica la asesora.

De esta manera, los usuarios podrán habitar espacios saludables principalmente, edificios que respeten el medio ambiente, ahorrando energía y disminuyendo emisiones. Esto “implica asegurarse de trabajar en un lugar confortable, con la temperatura y ventilación adecuada. Se traduce en edificaciones, que aportan a generar lugares saludables para vivir y trabajar, respetando el medio ambiente, y educando a usar bien nuestros espacios y edificios”, considera la profesional.