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Ruta progresiva hacia cero emisiones en edificación

Por Paola Molina, arquitecta y representante del Colegio de Arquitectos en el Comité Directivo CES
Paola MolinaHoy, la superficie construida a nivel mundial, según Global Status Report GABC, es de 223 mil millones de metros cuadrados y para el año 2060 prácticamente se duplicará, mientras que los reportes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) muestran una escasa reserva de espacio para nuevas emisiones del planeta, sin aumentar la temperatura en más de 1,5 °C. Para evitar enfrentarnos a desafíos más complejos; además de lo levantado en el grupo de trabajo número 3 (donde se encuentra el área de edificaciones), debemos reconocer el impacto del sector de edificación/construcción en las emisiones que se levantan a nivel mundial y que, actualmente, equivalen al 38% (UNEP-SBCI) (AIE/PNUMA, 2018).

Lo anterior, sumado al producto de otros componentes de la ciudad, equivalen al 75% del GEI producidos por el ser humano. Además, los edificios son responsables del 40% del uso de la energía y del 50% del uso global de materiales y si a eso agregamos que el 91% de la población mundial debe vivir en lugares donde, producto de lo anterior, los niveles de polución exceden los límites de la OMS, tenemos que tomar acciones importantes y urgentes desde el área de las edificaciones en todo su ciclo de vida y prepararnos planificadamente para ello elaborando, a nivel local, estrategias con metas para los próximos cinco decenios, de acuerdo a sus capacidades.

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Lo antes expuesto sirve de motor para plantearnos con urgencia estándares más exigentes en eficiencia energética, entendiendo que la primera estrategia es lograr diseños de edificios que exploten su capacidad de diseño pasivo, es decir, minimizar la demanda energética en conjunto con maximizar la calidad de vida de sus usuarios; complementado esto, en una segunda instancia, con equipos de alta eficiencia y agregando a todo lo anterior una visión sustentable de interrelación ciudad/edificaciones, lo que significa evitar en todo el ciclo de vida externalizar contaminación de algún tipo, minimizar los residuos, aportar a nuestro entorno urbano tanto social como ambientalmente, etc. Y en el ámbito de energía, concentrarnos en el desarrollo y producción de energías limpias que permitan el funcionamiento de la ciudad.

Para lograrlo, existen varias guías de cómo elaborar una hoja de ruta (2020-2050), una de ellas es la elaborada por la Global Alliance (UN program – Global ABC) en la que existe un lineamiento base específico para Latinoamérica. Otro ejemplo, es Code 0 de Edward Mazria y la Organización Architecture 2030, que participa del IPCC y que, en el marco de la COP25, se mostró dispuesto a hacer una adaptación de su código de acuerdo a las necesidades de nuestro país, tal como lo ha hecho China y varios estados en Estados Unidos como Nueva York y California.

Por otra parte, en Chile ya contamos con una Calificación Energética de Vivienda (CEV), una Certificación de Edificio Sustentable (CES), y en marzo del próximo año se realizará el lanzamiento de la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS). Herramientas que permiten el avance en estas materias a nivel local y de acuerdo con nuestros desafíos.

A esto se suma que durante la realización de la COP25 se realizó el aporte del mundo científico a través de mesas de trabajo -dirigidas por la connotada científica nacional Maisa Rojas- donde una de las instancias trató el tema de la ciudad. Dentro de esta, se desarrolló la sub mesa de Edificios, Energía y Equipamiento, en la que se trabajó intensamente para aportar en el levantamiento de siete fichas en las que se grafican y resumen en una línea tiempo mostrada a continuación y que fue elaborada por la Universidad Católica.

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Glosario:
CES: Certificación de Edificios Sustentables, se refiere a la puesta en marcha de la Calificación Energética de Edificios no Residenciales.
CEV: Calificación Energética de la Vivienda
RT: Nueva Reglamentación Térmica
CI: Carbono Incorporado
NZEB: Edificios con balance cero energía

El desarrollo de la propuesta para las contribuciones prevista y determinadas a nivel nacional (NDC), son los compromisos que nuestro país debe asumir en conjunto con toda la comunidad internacional, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Lo importante para ir avanzando es lograr que en los NDC de Chile se incorporen los lineamientos elaborados a través de las fichas presentadas, ya que de esa manera se podría concretar una ambiciosa y adecuada hoja de ruta para nuestro país en esta materia, lo que traería tanto beneficios sociales como ambientales.

Tenemos la ventaja de que hoy existen muchos profesionales del área capacitados en certificaciones nacionales e internacionales, por lo tanto, el capital humano existe para desarrollar los desafíos requeridos. Adicionalmente, ya son varios los ministerios que trabajan arduamente en el desarrollo del sector en materias sostenibles.

Los desafíos por delante son muchos, pero me detengo en los siguientes:

  • Tenemos que trabajar de manera colaborativa, hay mucha información y herramientas desarrollándose y varias ya están disponibles para uso público.
  • Tenemos que levantar información más detallada, confiable, comparativa y abierta. Las cifras que manejamos son bastante gruesas y pueden llevar a imprecisiones al minuto de aplicar y/o priorizar políticas públicas dirigidas a mitigar el cambio climático y a actuar con responsabilidad social y ambiental.
  • Debemos hacer un barrido por todas las acciones que son factibles de desarrollar a mínimo costo y que podrían generar un gran impacto e incentivo en el desarrollo del área
Se vienen grandes cambios en nuestro sector, no solo por el cambio climático sino porque todo está cambiando gracias a la revolución digital. Como profesionales no podemos quedarnos atrás, debemos tomar estos desafíos como oportunidades con el fin de contribuir de manera significativa a construir un mejor país y una mejor sociedad, sentando las bases para las hojas de ruta que nos permitan apostar por un futuro mejor.