Columnas

Hacia ciudades armónicas, planificadas y sostenibles

Por Pablo Larraín, presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).
Columna Pablo Larraín intLa densidad y planificación urbana están relacionadas con la calidad de vida en las ciudades, y su desarrollo futuro armónico y sostenible. Arquitectos y urbanistas tienen un rol relevante en las soluciones para la crisis de las urbes actuales: desigualdad, segregación, deterioro de los espacios urbanos, escasez de áreas verdes y el impacto de todas estas variables en la calidad de vida.

Hace unos meses, la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) realizó su misión histórico-cultural eligiendo como destino São Paulo, una megalópolis que congrega a 21 millones de habitantes en su área metropolitana. Se trata de la mayor ciudad del hemisferio sur y la más grande del mundo controlada por un solo municipio, su PGB es un poco menor al de todo Chile y experimentó un crecimiento demográfico explosivo desde la década del 40 al año 2010, pasando de 1.3 a 11 millones de habitantes en el núcleo urbano. De esta población, un 11% habita en favelas o en edificios tomados ilegalmente en el centro de la ciudad.

Este crecimiento de gran escala nos habla de un proceso dinámico y de magnitud en la migración campo-ciudad que sobrepasa cualquier esfuerzo por planificar una ciudad y controlar su desarrollo futuro. A esto se suma a una geografía compleja e infraestructura deficitaria.

Nuestro viaje congregó a 90 participantes y tuvimos la posibilidad de conocer a Paulo Mendes da Rocha, ganador de los premios Mies van der Rohe (2000), Pritzker (2006), León de Oro de la Bienal de Venecia por su trayectoria (2016) y Royal Gold Medal de Arquitectura 2017. Su visión es dura, pero también un llamado a participar de forma activa para lograr cambios gravitantes, buscando hacer oír nuestra voz ante las autoridades y los tomadores de decisiones: “Las ciudades latinoamericanas son aberrantes, hipertrofiadas, han jibarizado a las de tamaño mediano y pequeño en su continua expansión”.

Afortunadamente, esta realidad está en transformación. El municipio de São Paulo se embarcó en un proceso de planificación urbana con un horizonte de desarrollo de 14 años que busca ampliar la transparencia y promover procesos participativos e innovadores en la elaboración de políticas urbanas. Se organizó sobre la base de una plataforma digital y en reuniones en terreno con las comunidades. En estas instancias han participado cerca de 26.700 vecinos, quienes aportaron con 10.000 opiniones incorporadas a la propuesta final.

El proceso se encuentra en la fase inicial de su aplicación, pero existen lecciones que podemos aprender de esta experiencia: sin la participación de quienes habitan la ciudad, ninguna instancia contaría con validez social y política, haciendo imposible su implementación.

Además de ejes como conectividad e integración social, la iniciativa que lleva adelante São Paulo tiene como foco el desarrollo económico de la ciudad: sin este factor, el plan no se puede financiar.

Buenos Aires es otro caso interesante. Las autoridades de la ciudad autónoma de la capital argentina contrataron al influyente arquitecto danés Jan Gehl para el desarrollo de un plan estratégico 2017/27. Gehl, autor del libro Ciudades para las personas, ha trabajado, entre otras, con urbes como Nueva York, Melbourne, París y Copenhague en sus proyectos de planificación.iStock 63807491 XXXLARGE

Sus propuestas buscan devolver el espacio público a los habitantes, hacer las ciudades más amigables y recuperar espacios mejorando el transporte público.

Su visión contempla el uso de suelo mixto en gran parte de la ciudad. Actualmente se catalogan en residenciales, comerciales, industriales, etc., lo que se reemplazará por mixtos, de manera de promover el desarrollo de proyectos donde las personas puedan vivir, educarse, comprar y trabajar. Este tipo de iniciativas disminuyen sustancialmente la cantidad de viajes que se deben hacer en el día, reduciendo el estrés de los sistemas de transporte público.

Existen una serie de iniciativas que podríamos destacar en la región; pero la principal es que no basta con estudiar el desarrollo de nuestras ciudades. Tenemos que encontrar la fuerza aunada para implementar las políticas públicas que nos permitan vivir en ciudades para las personas.

Como AOA hemos invitado a los candidatos a la presidencia de la república y al poder legislativo a socializar y presentar sus programas en esta materia, considerando que una parte importante de los problemas que preocupan hoy a los chilenos se materializan en ciudades planificadas en un momento donde no existían. Como arquitectos, queremos seguir construyendo desde una participación activa y ampliada, junto a autoridades, expertos y ciudadanos, en la discusión de políticas que nos conciernen a todos como habitantes del espacio común, aportando a un desarrollo aunado y planificado de las ciudades en aras del bien común.